La Policía de Florida, en los Estados Unidos, teme lo peor. El caso está caratulado como presunto homicidio. Su madre aún espera que el hijo millonario se encuentre de viaje

En el 2006, Abraham Shakespeare, un ayudante de conductor de camión, -que vivía con su madre-, ganó 30 millones de dólares en la lotería de Florida, pero decidió cobrar todo junto por lo que se hizo de 16,9 millones. Sin embargo, su buena fortuna pudo haberle costado la vida.
Shakespeare desapareció meses atrás, su madre espera que él esté en algún lugar del Caribe, sentado en una playa y disfrutando de la buena vida al volverse millonario, pese a que las autoridades de Florida tienen una teoría más siniestra: asesinato.
"Hay un montón de extraños y extrañas circunstancias en este caso", dijo el alguacil Grady Judd. "Tenemos miedo y nos estamos preparando para lo peor. Estamos trabajando en este caso como si se tratara de un homicidio", aseguró.
Shakespeare, de 43 años, ganó el gran premio después de comprar un billete de lotería en una tienda de un pueblo llamado Frostproof.
El hombre tenía antecedentes penales que incluyen arrestos y un tiempo de prisión por robo, agresión y no pagar la manutención infantil.
Con su premio, se compró un Nissan Altima, un Rolex, una casa de un millón en una comunidad cerrada, habló acerca de iniciar una fundación para los pobres e insistió en que el dinero no lo iba a cambiar. Según su madre, era muy generoso, prestaba dinero a sus amigos para que inicien negocios, y hasta llegó a donarle un millón a un hombre. Desde noviembre no se sabe nada de él.