Cada fin de semana mueren a tiros más de 30 pesonas, la mayoría jóvenes de clase baja. Durante 2008 se registraron más de 1.900 asesinatos. Un reporte de El País, de España, renovó la polémica

Según estadísticas de distintas organizaciones no gubernamentales, Caracas es la segunda ciudad más peligrosa del mundo, por debajo de Ciudad Juárez y por delante de Bagdad.
Las principales víctimas de la violencia desatada en la capital venezolana son los chicos más pobres, de 16 a 22 años, habitantes de los barrios bajos. El diario El País consigna que el lugar más complicado es Petare, una sucesión de infraviviendas de ladrillos rojos ubicada en la zona este de la ciudad y donde viven 2 millones de personas.
El comisario Darío Caraballo, encargado de coordinar el trabajo de las 140 policías municipales de ese lugar, asegura que sólo la lluvia es capaz de parar el andar delictivo: "Ni a ellos les gusta mojarse, así que cuando llueve suele haber menos homicidos". La cruda confesión esconde el verdadero problema: carencia de hombres, armas y buenos sueldos para las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, la lluvia no es suficiente y cada fin de semana mueren en Caracas por hechos delictivos entre 30 y 50 personas. El gobierno chavista aumentó a 800 los soldados en las calles de Caracas, pero parecen ser insuficientes.
Las autoridades coinciden en señalar a las guerras de bandas conformadas por jóvenes como uno de los principales problemas. "Cuando matan al miembro de una banda, los de la rival saben que todos sus compañeros y familiares van a estar reunidos en el velatorio, llorando al difunto. Entonces van a la funeraria y les disparan a todos", señala Euro Villalobos, presidente de la Cámara de Funerarias de Venezuela. A raíz de estos sucesos, la organización decidió en 2007 no prestar más servicios a las familias de jóvenes muertos a tiros.