El canciller brasileño, Celso Amorim, condenó la decisión de Roberto Micheletti de impedir la entrada de una misión de la Organización de Estados Americanos

El canciller de Brasil, Celso Amorim, criticó hoy la "sordera" del gobierno de facto de Honduras comandado por Roberto Micheletti, que impidió la entrada en el país de una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Según el ministro, el "gobierno golpista de Honduras reveló un estado de sordera", al impedir el ingreso de una misión de la OEA que viajó al país centroamericano con la tarea de buscar una salida negociada para la crisis política. Amorim opinó que la actitud del gobierno de facto de Honduras "fue una bofetada" hacia la comunidad internacional.
En un diálogo con la prensa brasileña sostenido en Brasilia, Amorim dejó en claro que Brasil no renunciará a la decisión de permitir que Zelaya, quien regresó clandestinamente a Honduras el 21 de septiembre pasado, permanezca como huésped en la embajada en Tegucigalpa por el tiempo que sea necesario.
"Sería muy fácil para nosotros retirar a los dos diplomáticos que estaban allá (en la embajada) y al oficial administrativo. Desde el punto de Brasil, el problema de seguridad se terminaría. Pero nosotros no podemos hacerlo, porque sería, en primer lugar, un gesto de cobardía y, en segundo lugar, un gesto de irrespeto a la misma democracia y un incentivo a otros golpes de Estado", dijo.
El canciller reiteró que Brasil ignoraba que Zelaya pretendía regresar a Honduras, pero lo recibió en su embajada en Tegucigalpa y ahora "se convirtió en guardián de un presidente democrático, del presidente legítimo de un país".
Amorim informó que a lo largo del día de hoy sostuvo contactos con los secretarios generales de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, y de la OEA, José Miguel Insulza, y con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, para debatir el desarrollo de la crisis hondureña. "En esas charlas, demostré preocupación por dos factores importantes: El ultimatum o seudoultimatum dado por el gobierno de facto sobre la presencia diplomática de Brasil y también la negativa de (permiso de entrada de) la misión de la OEA", relató. Según el canciller, "ambos hechos son graves, porque demuestran que hay casi un estado de sordera de las autoridades de facto en relación de lo que ha dicho la comunidad internacional".
"Hay una total falta de receptividad, al no permitir la entrada de una misión precursora de la OEA. Demuestra una total negativa al diálogo y a la posición pacífica", agregó.
El sábado último, el gobierno de facto de Honduras concedió a Brasil un plazo de diez días para concederle asilo político o entregarlo a la Justicia. Al mismo tiempo, advirtió que, de no haber una definición en ese plazo, podrán restarle el estátus diplomático a la representación brasileña en Honduras, lo que llevó el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva a afirmar que no aceptará "ultimatum de un gobierno golpista".