La legislatura porteña estudia un proyecto en esta materia. Si se aprueba, se mejoraría la calidad del aire y se necesitarían menos recursos para calefaccionar o refrigerar los ambientes, entre otras ventajas

Una moda que comenzó 600 años antes de Cristo parece estar imponiéndose de vuelta: tener jardines en las terrazas. Por aquella época, el rey Nabucodonosor mandó a construir los jardines colgantes de Babilonia para su esposa, mientras que hoy vuelven esos paraísos verdes a las urbes, al punto tal que la Legislatura porteña estudia un proyecto en esta materia.
"La idea es generar un incentivo para que los inversores y desarrolladores hagan propuestas interesantes. Así se generarían más pulmoncitos verdes en la Ciudad, que le devolverían al medio ambiente la superficie de espacio verde que consume el edificio", explicó el legislador macrista Gerardo Ingaramo, quien propuso una modificación al Código de Edificación para que los edificios tengan la posibilidad de que sus terrazas se techen y allí allá vegetación.
Claro que, más allá de los beneficios estéticos y ambientales que puede tener el proyecto, también los habrá económicos, ya que se propone que haya un descuento en el Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). De esta forma, quienes tengan una superficie verde de entre 1 m2 a 50 m2 tendrán un descuento del 5% en el impuesto, quienes tengan una base de entre 51 m2 a 100 m2 tendrán una baja del 10%, los que tengan estas "terrazas verdes" de entre 101 m2 a 150 m2 verán un descenso en el ABL del 15%, y finalmente será del 20% para los que tengan jardines de más de 151 metros cuadrados.
De todas formas, no todo debe medirse por el bolsillo de la gente. Es por eso que también se explica que esta iniciativa mejoraría la calidad del aire y del agua; disminuiría el calentamiento global y el efecto invernadero al absorberse el dióxido de carbono; provocaría que se necesiten menos recursos para calefaccionar o refrigerar los ambientes, debido a que la tierra es un aislante térmico; y haría que parte de la superficie absorba el agua de la lluvia, disminuyendo las inundaciones, publicó el diario Clarín.