Al éxito de Usain Bolt se sumó el de su compatriota Shelly-Ann Fraser, quien también brilló en los 100 metros libres en Berlín. Y eso que la delegación había llegado al Mundial envuelta en un caos

Jamaica llegaba a Berlín, la sede de los Mundiales de Atletismo, con el desafío de revalidar los oros cosechados el año pasado en Beijing y también el de superar una crisis interna y borrar las manchas de un reciente escándalo de dóping.
En la pista, nada de eso afectó al país más rápido del mundo: Usain Bolt rompió todos los récords de velocidad con una marca de 9,58 segundos en los 100 metros libres y, en la misma especialidad, su compatriota Shelly-Ann Fraser se consagró como la mejor entre las mujeres al recorrer esa distancia en 10,73 segundos.
Fraser, ganadora del oro en los Juegos Olímpicos 2008, aguantó la embestida final de su compatriota Kerron Stewart, quien con 10,75 cruzó la meta a sólo dos centésimas de la ganadora. El bronce fue para la norteamericana Carmelita Jeter (10,90).
Las sonrisas, entonces, invadieron un panorama que se presentaba bastante oscuro, después de que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) amenazara con suspender a cinco jamaiquinos exonerados provisionalmente por dóping.
La federación de Jamaica también intentó excluir del mundial al velocista Asafa Powell y otros cinco atletas por una disputa porque no participaron de una concentración del equipo.
Jamaica finalmente cedió ante la presión de la IAAF, que insistió que el Mundial no podía darse el lujo de no tener a estrellas como Powell ex dueño del récord mundial de los 100 metros-, la propia Fraser y Melaine Walker, medallista de oro en los 400 metros con vallas en Beijing.
Los seis atletas, exonerados por falta de evidencias pese a que dieron positivo a una sustancia cuya estructura química es similar a un estimulante prohibido, participan de la competencia, pero, aun entre la fiesta de las zancadas de Bolt y compañía, persiste la amenaza de que sean sancionados después del Mundial.