Según una nota anónima remitida por un jefe de tienda de
American Apparel a la web
www.gawker.com y recogida por el
Daily Telegraph, Charney solicitó a
aquellas tiendas con peores ventas que remitiesen fotos de sus empleados.
"Hizo que los responsables de las tiendas de todo el país fotografiasen a los vendedores para que
él, personalmente, pudiese
juzgar a la gente basándose en su aspecto", dice la nota.
"Está poniéndose cada vez más severo con la estética
American Apparel y
todo aquel que él considere que no es lo suficientemente atractivo para trabajar allí es
propuesto para el despido. Éste es un caso de flagrante discriminación por criterios de aspecto".
Según indica el portal
Daily Telegraph, millones de jóvenes de todo el mundo consumen la ropa de
American Apparel a pesar de no ser muy económicas.
Al parecer, la clave está en que, más que la ropa,
American Apparel vende en sus campañas lo que va dentro de ella:
chicas y chicos modernos y
muy sexuales.
Se calcula que
los ingresos de la marca durante 2008 rondaron los 400 millones de euros, lo que convierte a
American Apparel en el mayor fabricante de ropa de los Estados Unidos.
La fórmula le ha salido bien a
Dov Charney, nacido en Montreal (Canadá) en 1969 y
creador de la marca y de su estética.
Sin embargo, Charney, que participó activamente en diferentes actos para pedir que las leyes migratorias norteamericanas fuesen menos estrictas, anunció que despediría a todos sus empleados que no tuviesen los papeles en regla.