Manuel Zelaya reiteró la exigencia de un castigo "para que ante los ojos del mundo no se vuelvan a repetir estos hechos". Insistió en "mantener un espacio abierto al diálogo"

El depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, destacó que es importante "mantener un espacio abierto al diálogo", pero exigió un castigo a los responsables del golpe de Estado del 28 de junio que lo desplazó del poder, según indicó en entrevista telefónica con el canal alemán Deutsche Welle (DW).
Tras el fracaso de la mediación del presidente costarricense Oscar Arias, Zelaya aseguró que las negociaciones pasan por "no doblegar principios, ni hacer concesiones ni premios a los que han dado el golpe de estado".
Asimismo, reiteró la exigencia de un castigo para "los que han dado este golpe, para que ante los ojos del mundo no se vuelvan a repetir estos hechos". De todas formas, insistió en que no renunciará a "mantener un espacio abierto al diálogo".
Finalmente, declaró a la DW que su objetivo es regresar a Honduras y dijo que nadie puede negarle "el derecho de volver a casa".
La segunda ronda de diálogo bajo la mediación de Arias culminó el domingo en un rotundo fracaso, luego de que la delegación del gobierno de facto de Roberto Micheletti calificara de "inaceptable" un plan de acción presentado el sábado por el Premio Nobel de la Paz para superar la crisis en Honduras.
Tras la ruptura de las conversaciones, el presidente costarricense advirtió sobre el inminente peligro de una guerra civil en Honduras, y dejó abierto un plazo de 72 horas para estudiar una salida al conflicto.
Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, pidió a las partes enfrentadas en Honduras respetar las 72 horas solicitadas por el mediador, con la esperanza de que el gobierno de facto "recapacite" y acepte una propuesta que consideró una "buena oportunidad" para Tegucigalpa.
"Si Arias pide tres días más es porque cree que vale la pena hacer el intento", insistió Insulza, quien anunció que este lunes solicitará formalmente al Consejo Permanente de la OEA que apruebe el plazo solicitado por el presidente costarricense. "Esto es un golpe que fracasó y ellos tienen que reconocerlo", agregó e insistió en que la propuesta de Arias es la "más acertada".
Por último, aunque no quiso criticar un eventual retorno del despuesto presidente Zelaya a Honduras, consideró que "lo más prudente" es "esperar para seguir trabajando todos juntos" y "no hacer nada que sirva de pretexto" al gobierno de facto.