
El 16 de marzo de 1991, en Río Cuarto, Víctor Alejandro Flores, un nene de 5 años que vivía con su mamá y su hermana recién nacida, desapareció. De él no se supo nada, hasta que años más tarde, Jorge Múo dijo lo que sabía, que el niño había sido atropellado por un patrullero en el que iban dos compañeros suyos, quienes lo enterraron, haciendo desaparecer todo rastro.
"Tardé algunos años en hablar porque tenía miedo. Cuando habían pasado casi cuatro años me animé a contarle a Rosa Arias, la mamá del nene, lo que sabía. Mi nena de 5 años me decía que soñaba con el chiquito muerto, que me pedía ayuda. Y eso me hizo mal. Yo no podía seguir viviendo así", confesó Múo.
En 1994, el policía dio la primera pista del caso, pero se desestimó su declaración, fue procesado por falso testimonio y le dieron de baja en la fuerza. De esta forma, la investigación siguió sin llegar a buen término, hasta que hace poco tiempo se halló el cuerpo del niño y se determinó que, tal como Múo decía, Flores había sido atropellado y enterrado por los dos oficiales.
Según recuerda Múo, el día de la desaparición del niño él estaba trabajando en el Comando Radioeléctrico cuando llegaron Mario Gaumet y Gustavo Funes (los policías que atropellaron al menor de edad) y le contaron lo ocurrido al comisario Gribaudo.
Luego, se les ordenó a quienes escucharon la historia que mantuvieran silencio, al tiempo que Jorge Avila, hermano del entonces jefe de la Regional 9 y ahora jefe de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad, Mauro Avila, contó otra versión para cubrir a los oficiales.
Años después, "Rosa llegó a la comisaría de Banda Norte y un compañero me dijo que era la mamá del Ale, el nenito desaparecido. La vi muy triste y me conmovió. Le conté qué sabía sobre su hijo". "Un día me citaron diciendo que iba a ser testigo encubierto. Fui a declarar ante el fiscal José Luis Cerioni y cuando salí de Tribunales estaba toda la prensa esperándome. Alguien les avisó. Al año siguiente, el fiscal me imputa falso testimonio y me dan de baja en la Policía", recordó Múo.
Pero ahora, el tiempo le da la razón: el cuerpo del niño fue encontrado, a pocos metros de donde él dijo que estaba enterrado, y se confirmó lo que Múo decía. Claro que esto no significa que vaya a haber Justicia. Sucede que el fiscal pidió la prescripción del caso por los años que transcurrieron, un juez negó el reclamo y ahora la Justicia cordobesa deberá decidir si se cierra o si los policías van a juicio, publicó el diario Clarín.