Si bien muchos partidos tienen presencia en la red, la utilización de nuevas tecnologías para la campaña es muy baja en comparación a otros países. Además, los recursos son mal implementados y con poca originalidad
El éxito de la campaña digital de Barack Obama en las presidenciales de los Estados Unidos de 2008 no captó demasiados adeptos en la Argentina, en donde los operadores políticos prefieren destinar más recursos a los medios tradicionales de promoción política y utilizan poco y mal las nuevas herramientas 2.0.
La sofisticación del electorado argentino, el nivel de penetración de banda ancha en los hogares y distintas circunstancias coyunturales son las principales razones que encuentran los especialistas para explicar por qué en la Argentina no existe la misma fiebre política en la web que en otros países en donde también se elegirán autoridades este año.
La elección en la Argentina, por alguna razón determinada, no tuvo la ebullición que esperábamos. En México, por ejemplo, la campaña pasa por internet. Todos los candidatos están en la web, todos los candidatos tienen canales en Youtube, todos suben videos
Y hasta hay acusaciones de que algunos suben producciones multimedia para satirizar a su rival, explicó Alfonso Luna, director de marketing de Google para América Latina.
En México el fenómeno es consecuencia directa de las nuevas regulaciones que rigen para la campaña en radio y televisión, lo que impulsó a los partidos a ampliar su presencia en la red y, en algunos casos, a desestimar directamente la propaganda en los medios tradicionales.
Es cuestión de que se den los grandes factores: en México no pasó nada en internet hasta que surgió la nueva ley electoral y ahora todos están. Es cuestión de que se dé la necesidad, razonó Luna.
La utilización de herramientas digitales no es una propiedad absoluta de los candidatos en el mundo de la política. En distintos países del mundo, gobernadores, secretarios y legisladores refuerzan día a día su integración a la web, como forma de afianzar la comunicación diaria con la ciudadanía.
Cuando uno empieza a surgir, todos los demás competidores se tiran a la piscina, bromeó Ricardo Reyes, responsable de Youtube para América Latina, al ser consultado por este medio.
El modelo que todos quieren imitar es el que utiliza el presidente de los Estados Unidos, quien no sólo usa las herramientas digitales para difundir sus ideas, sino que sorpresivamente irrumpe en la web para contestarles a sus seguidores las dudas o los rumores sobre su actuación pública.
"La campaña de Obama fue una de las mejores que usó Youtube. Obama lo usaba para escuchar al público y para hablarle directamente. Su equipo lo entendió muy bien durante la campaña y actualmente usa muy bien todas las herramientas que hay en internet", ahondó Reyes.
La 2.0 argentina
Más allá de que la política argentina aún mire de reojo la potencialidad de internet, la mayoría de los candidatos se esfuerza "por estar". Pero no siempre el estar por estar genera resultados satisfactorios entre los usuarios de la web.
Según la herramienta Insights for Search de Google, Francisco de Narváez es el político "más popular" de los últimos 90 días en la red, si se lo compara con el resto de los postulantes a la Cámara de Diputados en la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, su "imagen online" es muy inferior a la de cualquiera de los candidatos que se presentaron en las últimas presidenciales de los Estados Unidos o de los dirigentes que pelearán en los comicios mexicanos el próximo 5 de julio.
"En la Argentina se le sigue hablando al público como espectadores y no como participantes que enriquecen las cosas. De lo que hay en el aire en este momento, poco y nada está bien hecho", reflexionó el analista Jorge Shusheim en diálogo con C5N.
Por caso, el consultor recordó que el vicepresidente Julio Cobos agradeció a los simpatizantes que forman parte de su grupo en Facebook y les dijo que en los próximos días los quería ver personalmente en su Fundación. "Justamente eso es no entender Facebook, que es una comunidad de gente que puede vivir acá o en Sudáfrica", indicó.
La campaña 2009 cierra entonces con una gran cuenta pendiente para los políticos argentinos, que deberán estudiar y aprender las virtudes de internet y las redes sociales para afianzar su imagen en un medio que evoluciona mucho más rápido que ellos.