Los educadores reclaman mayor intervención de las autoridades porque temen ser objeto de la violencia ejercida por los alumnos

El jueves de la semana pasada, una alumna de sexto grado causó varias lesiones a una maestra a la que atacó a puñetazos y patadas simplemente cuando se le pidió que abandonara el patio porque lloviznaba.
El incidente se produjo en la escuela número 25 de Berisso, cerca de La Plata, y la alumna agresora no recibió siquiera un apercibimiento, mientras que la maestra requirió atención médica por diversas lesiones.
Los hechos de violencia se suceden en las aulas: el 15 de abril pasado, en La Plata, una alumna de un colegio de Claromecó terminó con amnesia temporal tras ser golpeada en una pelea entre chicas, poco después, un menor concurrió a clase con un arma blanca e hirió a un compañero en una escuela de La Plata.
El fin de semana último un chico de 14 años llevó un arma calibre 22 a una escuela de Punta Lara, en tanto, días atrás, se enfrentaron a pedradas y con armas blancas dos grupos antagónicos de un colegio de Santiago del Estero.
Tengo la misma sensación de fragilidad. Nos volvimos una especie de solución a todo, como para dar de comer por ejemplo, cuando tendríamos que poner todas las energías en ser lo que somos, una escuela", expresó al diario La Nación Laura, una docente de una escuela platense.
"Pienso mucho antes de reprochar a uno de mis alumnos, porque no sé cómo van a reaccionar", dijo Mariana, docente de una escuela primaria de Quilmes.
La directora de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social de la cartera educativa bonaerense, Claudia Bello, salió a defender el trabajo de prevención de las autoridades provinciales: Nuestra provincia es la única que formó equipos de orientación escolar en muchas escuelas en las que se hace un trabajo de intervención en el aprendizaje y la convivencia. Además, hay grupos interdisciplinarios que realizan charlas de sensibilización con los docentes, aseguró.