Ejecutivos de la Unión Industrial Argentina se reunieron ayer y redactaron dos informes para pedir que la divisa norteamericana llegue a 4,50 pesos y advertir sobre la caída del empleo en las pequeñas industrias

La Unión Industrial Argentina (UIA) redactó dos informes que dará a conocer en las próximas horas. En uno de ellos critica con dureza al Banco Central y pide que el dólar suba al menos a $4,50 tras los comicios del 28 de junio.
Además cuestiona que esa institución haya calculado que el billete verde es competitivo y que el peso está un 14% por debajo de su nivel de equilibrio.
El otro trabajo advierte sobre los despidos que se multiplican entre las PyME del sector y vaticina que aumentarán en la segunda mitad del año, a menos que el Gobierno proteja más a las fábricas de la competencia de los importadores.
Los dos notas contra la política económica oficial fueron tratadas ayer en una reunión a puertas cerradas de la Junta Directiva de la central fabril, que agrupa a empresarios de todo el país y de todos los rubros manufactureros.
Según señala el diario Crítica no exigirá que la divisa suba a un valor específico, pero sí buscará apoyarse en los sectores del oficialismo que impulsan la devaluación, para contrarrestar opiniones como la de Martín Redrado, que la resiste desde su sillón en el Central.
Los industriales quieren que suba el dólar para que se haga más caro importar bienes del exterior y para que caiga el costo de los salarios en dólares. Los gremios temen que eso vuelva a impulsar la inflación y mutile el poder adquisitivo de los trabajadores.
El segundo informe será publicado esta mañana. Lo hizo el Observatorio PyME, que depende de la UIA, de Techint y de la Universidad de Bologna. Repasa, a partir de una encuesta en todo el país, la coyuntura de las PyME industriales en el contexto de la crisis global.
El jefe del Observatorio, Vicente Donato, adelantó que los industriales de menor porte prevén incrementar las cesantías en la segunda mitad del año si la situación sigue como hasta ahora, y es que ya ajustaron su producción más que las grandes firmas. En 2002 había hecho lo inverso. Fue de los primeros en anticipar la fuerte recuperación que luego se dio.