Recurren a métodos artificiales para "aclararse", que van desde el uso de cosméticos abrasivos a lejías y mercurio. Pueden provocar cáncer de piel, quemaduras e infertilidad

"Quiero estar más guapa, quiero ser blanca", dice una mujer africana que acude a un centro de estética para conseguir lo que muchas negras pretenden: aclarar su piel. Esto no es una moda, es una realidad que golpea y que tiene que ver con la supuesta búsqueda de belleza, con estereotipos impuestos y con el encuentro de oportunidades, pero que trae aparejado ciertos riesgos para la vida.
Según indica el portal español El Mundo, son millones las mujeres de África que piensan que un cambio de color de piel puede beneficiarlas en varios aspectos de la vida, por lo que acuden a ciertos métodos artificiales para "aclararse" que van desde el uso de cosméticos abrasivos a lejías y mercurio.
Por ley, está prohibida la comercialización de este tipo de productos porque pueden provocar infertilidad, cáncer de piel, quemaduras, inflamaciones y otros problemas para la salud. De todas formas, existe, como en todo le mundo, el mercado negro que provee de los mismos y deja a las mujeres al riesgo de la muerte y de la idea de que el color de piel como se creía en otros tiempos es sinónimo de superioridad y mejor vida.