Las precipitaciones se mantendrán durante toda la madrugada en la Ciudad. En Entre Ríos hay 500 evacuados. En Córdoba un río desbordó y se llevó parte de la ruta. Se prevén mejoras en el tiempo para mañana

Los porteños y los habitantes del Conurbano viven un miércoles con lluvias y tormentas, algunas localmente fuertes. La temperatura máxima apenas rozará los 23 grados, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El cielo permanecerá encapotado durante todo el día de hoy y los vientos serán moderados del sector este, aumentando a regulares. La temperatura mínima será de 20 grados, precisó la oficina meteorológica.
Catorce árboles caídos, cuatro de ellos sobre automóviles, 25 sumideros tapados y pocas calles anegadas fue el resultado de la tormenta que desde esta mañana afectó a toda la ciudad de Buenos Aires, informaron fuentes de la Subsecretaría de Emergencias del gobierno porteño.
La cantidad de agua caída fue de 34,7 milímetros, aunque las zonas más afectadas fueron el barrio de Saavedra, Parque Avellaneda, la Reserva Ecológica y Mataderos.
El informe meteorológico precisó que un centro de baja presión sobre el norte de Buenos Aires dará lugar a lluvias de variada intensidad y vientos del sector este, de entre 40 a 60 kilómetros por hora.
Los vientos rotarán al sur tendiendo a disminuir su intensidad sobre el Río de la Plata interior, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la costa este de la provincia de Buenos Aires.
En tanto, mañana el tiempo estará mejorando con nubosidad variable. El cielo estará algo nublado, con vientos regulares a moderados del sector sur. La temperatura mínima será de 17 grados y la máxima, de 26.
El viernes el cielo estará algo nublado, con vientos leves del sector este, rotando al norte. La temperatura mínima alcanzará los 16 grados y la máxima, los 26.
Para el sábado se espera nubosidad variable, vientos moderados a leves del sector este, rotando al norte. La temperatura mínima será de 19 grados y la máxima, de 27.
Las lluvias en el interior
Un violento temporal de lluvia y fuertes vientos, acompañado en algunos lugares por mangas de granizo, provocó esta madrugada en la provincia de Entre Ríos el anegamiento de viviendas y las caídas de árboles y postes, por lo que unas 500 familias debieron ser evacuadas.
Hasta hoy la provincia venía padeciendo una intensa sequía que se había prolongado por más de un año, pero el fenómeno terminó hoy abruptamente con un temporal que marcó en pocas horas registros de lluvias superiores a los 250 milímetros en algunas localidades.
El Ministerio de Salud y Acción Social de Entre Ríos decidió incrementar en más de 2.000 las raciones que destina diariamente a los comedores escolares y comunitarios con la intención de asistir a las familias damnificadas.
El intendente de Paraná, José Carlos Halle, informó que hasta las 7 de hoy se habían recibido en la comuna más de 300 pedidos de auxilio de pobladores que vieron anegadas sus viviendas.
Cerca del puerto de la capital entrerriana un gigantesco árbol cayó sobre una camioneta, provocando destrozos de importancia en el vehículo.
En Santa Fe el lugar más afectado fue la capital provincial, con más de 130 milímetros de agua en pocas horas, que provocaron el anegamiento de numerosas calles y caídas de árboles y carteles. Hasta el momento no se reportaron víctimas personales a causa del temporal.
Ayer por la mañana 9 familias, 47 personas en total, tuvieron que ser evacuadas hasta la escuela Benito Lynch, en Astica, por personal policial y del puesto sanitario del lugar. Recién a las 6 de la mañana, personal del municipio, Salud Pública y la Policía pudieron llegar hasta los sitios afectados porque la Ruta 510 estaba cortada por el lodo que bajó.
Ninguna persona sufrió daños físicos, pero sí perdieron muebles que se llevó el agua y, en algunos casos, hubo derrumbes en viviendas, publica el portal digital Diario Cuyo.
En la provincia de Córdoba también se registraron daños por el fuerte temporal. Asimismo, una fuerte creciente de más de seis metros del arroyo Los Chorrillos obligó a evacuar a más de 25 personas que se encontraban en sus hogares en una zona costera de Villa Carlos Paz.
La habitual tranquilidad del pequeño curso serrano nunca había sido interrumpida de manera tan violenta. Los vecinos de los barrios de El Diquecito y Carlos Paz Sierras, delimitados por el curso de agua, aseguran que jamás habían visto nada semejante.