La moda de querer estar "siempre en forma" suele llevar a las personas con unos kilos de más a consumir suplementos que dañan la salud. Qué hacen estas drogas

La frase "bajar de peso o morir en el intento" suele volverse, en muchos casos, literal. Esto se debe a la comercialización de cócteles o suplementos dietarios que ofrecen recetas milagrosas a los kilos de más, y que en realidad cuentan con laxantes, diuréticos, hormonas y anfetaminas que dañan sobremanera la salud.
Entre los problemas que puede causar el consumo indiscriminado de estos productos, se encuentran disfunciones intestinales, insuficiencia cardíaca, hemorragia cerebral y daños endocrinos, entre otras muchas dolencias. Incluso, pueden llevar a la muerte, según el artículo del portal de Alberto Cormillot Los riesgos de los cócteles y pastillas para adelgazar, publicado por el sitio web Construyamos Salud.
Además, Cormillot explicó que estos "suplementos mágicos" no sólo son ineficaces para tratar la obesidad, sino que también pueden generar un efecto rebote y dañar seriamente la salud.
¿Qué hacen estas drogas?
* Diuréticos y laxantes
Los diuréticos se utilizan para eliminar agua y sales del organismo. Las complicaciones derivadas de su mal uso pueden incluir deshidratación, pérdida de potasio y pérdida de ácidos que ocasionan una condición llamada alcalosis, cuyos síntomas pueden ir desde fatiga hasta confusión, temblores, ansiedad, dolor de cabeza, vómitos y disminución de la temperatura corporal.
Por su parte, los laxantes se utilizan para aliviar el estreñimiento, pero sólo por un tiempo limitado y no tienen utilidad para el tratamiento de la obesidad. Su mal uso puede llevar a la pérdida de los hábitos de funcionamiento del intestino, que obliga a continuar su consumo indefinidamente.
El mal uso de laxantes puede producir irritación intestinal, diarrea, déficit de nutrientes (como la comida se mueve más rápidamente por los intestinos, ciertos minerales pueden dejar de absorberse) y dolor abdominal.
* Anfetaminas
Aunque en el pasado se utilizaron para luchar contra la obesidad, hoy en día ya no están recomendadas para un tratamiento prolongado debido a que existe un alto riesgo de desarrollar dependencia, y porque pueden llegar a generar complicaciones psicológicas, neurológicas y cardiovasculares muy importantes.
Cuando una persona toma habitualmente anfetaminas puede desarrollar síntomas como irritabilidad, insomnio, agresión, depresión, aumento de la presión arterial, taquicardia, hipertensión pulmonar, hemorragia cerebral, y en los casos más serios puede llevar a la muerte.
Las personas que están consumiendo anfetaminas suelen tener conductas extrañas o repetitivas, generalmente hostiles y agresivas, y les cuesta descansar.
* Hormona tiroidea
Se utilizan para el tratamiento de los problemas tiroideos como hipotiroidismo, mixedema y cretinismo. En dosis importantes puede producir graves problemas de salud como palpitaciones, taquicardia, nerviosismo, insomnio, diarrea, alteración del equilibrio hormonal, aumento de la presión arterial, intolerancia al calor, y otros. Se debe tener especial precaución con pacientes que tengan problemas cardíacos o hipertensión.
* Sedantes
Algunos "médicos" o comerciantes de la salud sugieren también el uso de sedantes, pues afirman que las causas de la obesidad son el estrés y la ansiedad, que hacen que las personas coman para calmar esos síntomas. El uso de sedantes, de acuerdo a este razonamiento, bajaría los niveles de ansiedad y evitaría la tendencia a pasarse con las comidas.
Sin embargo, si bien es cierto que el estrés puede llevar a muchas personas a comer en forma exagerada, el uso de sedantes no soluciona la causa subyacente del malestar (ya sea un problema orgánico o psicológico) y por lo tanto no es de ayuda en la lucha contra la obesidad. Además, su uso no justificado puede tener serias consecuencias que van desde la adicción hasta el suicidio. Menos graves pero también preocupantes son otros efectos secundarios como perturbaciones de la piel, problemas del hígado, vértigo y otros.
En la actualidad, son sólo dos los medicamentos autorizados para tratamientos de la obesidad a largo plazo. Ellos son la sibutramina, que induce a la saciedad cuando actúa sobre el sistema nervioso, y la orlistat, que reduce la cantidad de grasas absorbidas por el sistema digestivo. Ambos deben ser recetados por el médico.