La fiebre amarilla es sólo una de las enfermedades que se pueden adquirir durante el veraneo. Dengue, salmonela u otros males provocados por agua no potable o alimentos son evitables con sólo tener en cuenta algunas precauciones

Para quienes recién comienzan sus vacaciones en esta quincena, o para los que se toman el descanso en febrero o en marzo, el doctor Matías Tisi Baña, clínico del Hospital Universitario Austral, recuerda algunas precauciones para evitar infecciones que conviertan a este tiempo de descanso en un dolor de cabeza. Dentro de la programación del viaje hay que incluir una visita al médico y pensar en el destino con tiempo para averiguar sobre los cuidados básicos, señala el médico.
A partir de los casos de fiebre amarilla, muchas personas no saben, por ejemplo, si conviene o no vacunarse. Al respecto, el doctor Tisi Baña advierte que en la Argentina, los casos de esta enfermedad transmitida por un mosquito se concentran en la región mesopotámica Corrientes y Misiones, y en las provincias norteñas de Formosa, Chaco y el este de Salta y de Jujuy. El peligro es particularmente elevado en la triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. Cualquiera que se dirija a estos lugares debería vacunarse.
Las zonas más selváticas y húmedas favorecen la reproducción del mosquito, apunta el clínico. Por eso, en estas zonas también hay dengue, la enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes Aegypti. Para el dengue no existe una vacuna, con lo cual Tisi Baña aconseja evitar las picaduras de estos insectos todo lo posible: Usar pantalones y ropa de manga larga, poner mosquiteros en las ventanas. Otra opción es enfriar la habitación con aire acondicionado: los mosquitos no sobreviven al frío. Y, claro, aplicarse repelente de insectos varias veces durante el día.
Para quienes opten por veranear en países limítrofes, Tisi Baña asegura que no hay riesgo de infecciones importantes en Uruguay, y que el problema de la fiebre amarilla en Brasil se circunscribe a la región del norte y en el centro, con lo cual no hay riesgo en la zona costera, donde se ubica la mayoría de los puntos turísticos. De este modo, se explica por qué no deben vacunarse quienes viajan en avión, mientras que sí tienen que hacerlo aquellos que vayan a Brasil por tierra: Transitan por la triple frontera o por la mesopotamia, donde las posibilidades de contraer fiebre amarilla son mayores, explica.
En Brasil, además de cuidarse de los mosquitos, hay que ser precavidos con el agua, dado que no es potable en gran parte de los lugares, por lo que es necesario comprar botellas de agua mineral o hervir el agua corriente, y usarla para lavar verduras y frutas. Ojo con el hielo que sirven en restaurantes o bares porque en general está hecho con agua corriente, advierte el doctor Tisi Baña.
En Paraguay y en Perú el cuidado en el consumo de agua también es clave. En estos países hay fiebre tifoidea, más conocida como salmonela, una infección que se contrae a través del agua y de alimentos contaminados con material fecal, avisa el especialista.
Tanto en estos países como en Brasil, aconseja comer alimentos cocidos, y frutas y verduras con cáscara o que se puedan pelar. No comer en lugares donde se desconfíe de la higiene. Existe la creencia popular de que `si los locales lo comen y no les pasa nada, yo también puedo´, y eso es falso. Ellos pueden estar acostumbrados y tener cierta inmunidad, dice el clínico de la Austral.
Por último, el doctor Tisi Baña destaca que en Perú hay casos de malaria y de cólera. Para la primera existe un tratamiento con fármacos que el viajero debe empezar al menos una semana antes de irse.
Otros consejos
Chequear que el calendario de vacunación esté completo y respetar las indicaciones de los guías durante las excursiones son otros consejos del doctor Matías Tisi Baña. Y, si a pesar de todas las precauciones la infección se produce, es fundamental saber si se tiene cobertura médica internacional.
Es importante ser prudentes en todo. Que el viaje sea una situación placentera y que no terminemos exponiéndonos a riesgos innecesarios, termina el médico.