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20-12-08 | General

Cómo "sobrevivir" al fin de año y vivirlo en armonía

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Decidir dónde y con quién pasar las Fiestas puede generar conflictos. Por eso, como los riesgos de pasarla mal son altos, una psicóloga consultada por Infobae.com aportó claves para no padecer estas fechas

Cómo "sobrevivir" al fin de año y vivirlo en armonía

"Desde el 1° de diciembre ya estamos en clima. Los shoppings arman los arbolitos de Navidad, se multiplican las reuniones sociales, las fiestas de fin de año de todas las empresas, los actos escolares… Es un volcán de sensibilidad muy grande y son épocas de movilización y balance", señala Beatriz Goldberg, psicóloga consultada por Infobae.com.

Además, la especialista resalta que a diferencia de los cumpleaños, en los que sólo el cumpleañero y -en parte- su familia están movilizados, en las Fiestas se vive un clima generalizado de emociones fuertes en las que cada uno, pero todos simultáneamente, tendemos a hacer nuestro propio balance.

"Muchas veces, llega fin de año y algunas personas sienten que no hicieron todo lo que querían o lo que hubieran debido hacer y eso les genera gran malestar. También, hay cierta creencia errónea de que hay que terminar todo ya y lo que no se logró, ya no se puede retomar", agrega la profesional.

Otro punto muy interesante que señala es que en el hemisferio sur, el clima cálido y la cercanía con las vacaciones de verano son motivos extra de estrés en estas fechas. "Mucha gente se angustia porque socialmente está impuesto que hay que lucir un lindo vestido y mostrar más el cuerpo y si no están delgados o como quieren, se sienten mal. Las fiestas en quintas en las que hay pileta pueden generar para algunos gran tensión", advierte.

Ante eso, Goldberg recomienda tomar la autoestima como algo global y no "por partes", ya que si se parcializa es imposible que todos sean "puntos fuertes". "Si uno no tiene la mejor figura, quizá tiene una simpatía impresionante o es una persona muy cálida o muchísimas otras cualidades. Todos tenemos cosas que nos destacan para bien y para mal y lo mejor es alejarnos de aquello que creemos que no nos deja tan bien parados o con lo que estamos en un momento de conflicto, como pasa con el cuerpo en muchas etapas de la vida", explica.

Rencillas familiares, a flor de piel
Nuestra entrevistada subraya que probablemente, los problemas familiares que parecen aflorar en las Fiestas tengan su origen en otro momento. Pero, como quizá durante el resto del año estamos alejados, esto hace que "no se noten" o permanezcan tapados.

Además, las Fiestas son momentos en los que uno se siente "juzgado". El entorno comienza preguntar: "¿Dónde pasás Navidad?", "¿Con quién vas a estar en Año Nuevo?" Según Goldberg, son momentos en los que se siente que está dando un examen de conducta social, familiar y de pareja. En este contexto, pareciera que de pronto hay que explicar al otro el porqué de nuestras acciones.

Asimismo, cada uno de nosotros, especialmente en esta ocasión, tiende a compararse con los demás. "Siempre el plato ajeno es más rico", ejemplifica la psicóloga. "No sabemos nada de los otros, si están actuando o no, pero creemos que todo lo de los demás es mejor que nuestra propia realidad. La comparación puede ser catastrófica si no estamos pasando un buen momento", explica.

Otro punto importante es "estar alerta" a personas que suelen aprovechar estas reuniones para hacer preguntas incómodas, desubicadas. "Mucha gente sabe dónde punzar y molestar al otro. También sucede que a veces no estamos preparados para lo que pueden decirnos los demás y todo esto trae grandes líos", advierte Goldberg.

¿En familia o con amigos?
Nochebuena y Navidad tienen una connotación más religiosa y, por eso, suelen estar más asociadas con lo familiar. En cambio, Año Nuevo tiene que ver con el final de una etapa, con el comienzo de otra y está muy cercano a las vacaciones de verano.

"No es casualidad que cada vez más gente se vaya a otro lugar para pasar Año Nuevo. Hay muchas ganas de erradicar 'un problema' del calendario y esto viene como anillo al dedo. También, es cierto que cada vez más se tienda a pasar el cambio de año con amigos. Es como que "se cumple" con la familia en Navidad y luego uno se puede relajar y disfrutar", sostiene la especialista.

Sin embargo, Beatriz Goldberg sostiene que estas fechas también pueden ser aprovechadas para pasarlas en familia, siempre y cuando ésta haya estado presente durante todo el año. "En Navidad no ocurren milagros. Si hubo problemas, no van desaparecer de repente. Por el contrario, si la familia estuvo unida en los buenos y los malos momentos, aun con todas las vicisitudes que seguramente enfrentaron, las Fiestas son buenos momentos para fortalecer los vínculos", explica.
"Incluso, aunque haya habido algún fallecimiento cercano, hay que celebrar por los que sí están sentados en la mesa", resalta.

Por último, la especialista destacó la oportunidad que nos brindan estas fechas especiales, que muchas veces vienen acompañadas en un contexto de crisis. "Puede ser la apertura para un cambio, ya que si no nos aprieta el zapato, no nos compramos otros ni arreglamos los que tenemos. También, esas preguntas incómodas que nos hacen los demás, podemos pensarlas en soledad y ver por qué nos molestan tanto. Quizá, nos den una clave para ver las cosas de otra manera. Pero sobre todo, podemos continuar aquello que está bien, retomar lo que dejamos inconcluso -porque nada se termina- y cambiar lo que nos incomoda", concluye.

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