Desde el punto de vista futbolístico, el volante de Boca tuvo un 2008 espectacular, pero le faltaron títulos a nivel local. Mañana comienza su cuenta regresiva para alcanzar el campeonato argentino

La obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos fue el gran logro de Juan Román Riquelme en un 2008 en el que mostró un gran nivel de juego pero que escaseó en cuanto a resultados, algo que podría suplir en caso de que se consagrara campeón con Boca en la definición del triangular del Torneo Apertura.
Riquelme fue fundamental en las aspiraciones de Boca, que sin embargo quedaron truncas; no obstante, su juego fue brillante a lo largo del año.
El único grito de campeón que hizo fue con el seleccionado dirigido por Sergio Batista, en los Juegos Olímpicos de Beijing, donde obtuvo la medalla de oro junto a Lionel Messi y Sergio Agüero.
En el país, en cambio, no pudo festejar. Durante el Clausura, observó los festejos de River; en la Libertadores, el equipo quedó eliminado a manos de la Liga Deportiva Universitaria de Quito. Y en la Sudamericana, la ilusión también quedó trunca al ser despachado por el Inter, de Brasil.
Durante el actual Apertura, hubo momentos en los que parecía que Boca también quedaba fuera de carrera. Sin embargo, San Lorenzo aflojó y los de Ischia supieron aprovechar para descontar puntos.
En medio de esto, las actuaciones de Riquelme fueron fundamentales para Boca. Sin él, es obvio que al xeneize se le hubieran acortado las ilusiones de ganar mucho antes.
Román apareció en los momentos clave: por ejemplo, ante Racing. Y supo aprovechar a sus compañeros, a quienes hizo jugar y rendir, como el caso de Luciano Figueroa, en el segundo semestre del año.
Ante San Lorenzo, primero, y Tigre, posiblemente después -si es que hay tercer partido-, Boca tendrá sus última chance de alcanzar un título en el año. Depende del equipo, pero se sabe que ese mismo equipo está pendiente, en gran medida, de Juan Román Riquelme y su inspiración