Los operadores de los mercados de Nueva York esperaban un recorte aún mayor de los tipos de interés de referencia y apuraron la venta de títulos. El Dow Jones terminó 0,8% abajo

Wall Street fue incapaz de aprovechar el impulso conseguido con el despegue del martes, cuando subió casi un 11%, y cerró con un ligero descenso que hizo perder al Dow Jones de Industriales la recién recuperada cota de los 9.000 puntos.
Ese índice, el principal de las bolsas de Nueva York, bajó el 0,82% (74,16 enteros) y acabó la sesión en 8.990,96 puntos. Y eso que finalmente la Reserva Federal de los Estados Unidos hizo lo que le pedían los inversores: Aprobó por unanimidad recortar en medio punto los tipos de interés y dejarlos en el 1%, su nivel más bajo desde junio de 2004.
El problema es que los inversores ya habían anticipado esta decisión y el martes celebraron por adelantado este enésimo abaratamiento del precio del dinero.
Este martes, los recintos de Nueva York se anotó la segunda mayor subida en puntos de su historia, ya que el Dow Jones avanzó durante la sesión bursátil 889,35 unidades, lo supuso una suba del 10,88 por ciento.
Por ello, los inversores no supieron muy bien cómo reaccionar a la decisión de la Fed, que se suma a la aplicada el pasado 8 de octubre, cuando de forma coordinada los principales bancos centrales del mundo acordaron una reducción de los tipos de medio punto porcentual.
Esta es una medida más de las emprendidas por las autoridades estadounidenses para tratar de reanimar la actividad crediticia y, con ello, impulsar el consumo y, por tanto, el crecimiento económico nacional.
Se calcula que dos tercios del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) estadounidense están directamente vinculados al consumo.
En los últimos meses, además de abaratar el precio del dinero desde el 5,5% de septiembre de 2007, la autoridad monetaria ha creado diversos programas de préstamos que han canalizado por lo menos u$s700.000 millones en efectivo y garantías para los mercados monetarios.
Poco después del cierre de la bolsa, la Reserva Federal anunció la creación de una nueva línea de crédito para los bancos centrales de México, Brasil, Corea del Sur y Singapur, por la que proveerá a cada uno hasta u$s30.000 millones a cambio de divisas en su moneda.
En esta jornada de resaca anticipada la volatilidad se apoderó una vez más del parqué neoyorquino, de forma que el Dow Jones llegó a subir un 3,2% y bajar hasta un 1,9%, mientras que el Nasdaq osciló entre avances del 3,4% y descensos del 1,66 por ciento.
Algo de optimismo insuflaron durante la sesión los datos difundidos por el gobierno de los EEUU de que los pedidos de bienes a las fábricas del país subieron un 0,8% en septiembre, para sorpresa de los analistas, que esperaban una caída del 1 por ciento.
Lo mismo ocurrió con las reservas de crudo en los EEUU, que aunque se supo que aumentaron en 500.000 barriles en la última semana, los analistas creían que ese incremento sería incluso del doble.
Horas antes del cierre de Wall Street y con el euro a 1,29 dólares, las bolsas europeas se mantuvieron fieles al camino abierto por Wall Street en la sesión anterior, así como por las asiáticas, donde Tokio cerró con un alza del 7,74 por ciento.
El recinto madrileño acabó la sesión con la segunda mayor suba de su historia, ya que avanzó el 9,42%, hasta 8.650,10 puntos, aunque aún acumula un descenso en lo que va de año del 40,39 por ciento.
Casi todas las bolsas europeas anotaron sustanciosas ganancias: Milán (9,87%), París (9,23%), Londres (7,14%) y el índice Euro Stoxx 50 (5,61%); mientras que América Latina destacaron por sus avances Colombia (4,52%), San Pablo (4,37%) y Buenos Aires (2,61%).
Quedan tan solo dos sesiones de este turbulento mes de octubre y cualquier cosa podría ocurrir, ya que el comportamiento de Wall Street fue desconcertante y enormemente volátil, especialmente desde la quiebra de Lehman Brothers y la desaparición como tales del resto de los grandes bancos de inversión.
Un factor que seguramente contribuirá a que esta tendencia continúe el jueves es que ese día se difundirá la evolución del PIB estadounidense en el tercer trimestre del año, que según ha advertido ya la Casa Blanca "no será buena".