Reinier Alcántara (de blanco en la foto) habló con Radio 10 sobre su escape del régimen castrista. Calificó la isla como "algo parecido a una cárcel" y se mostró esperanzado: "Ahora voy a poder hacer lo que quiero y triunfar"
La historia de Reinier Alcántara llegó a las principales portadas de los diarios norteamericanos. Fue el pasado jueves cuando el futbolista, que se encontraba en los Estados Unidos junto a la selección de su país, Cuba, decidió que no volvería nunca más a la Isla, escapando del predio en el que se encontraba su equipo.
Alcántara, el diálogo exclusivo con Radio 10, reveló, sobre si tenía ofertas: "Me están llamando, interesados, pero actualmente no tengo los papeles, estamos trabajando en eso". Explicó que hace un tiempo estaba planeando el escape: "Ya lo tenía pensado y se me dio la oportunidad. En ese momento uno no mira hacia atrás, gracias a Dios me salió todo bien".
El futbolista consideró que Cuba "está pasando desde hace muchos años una crisis muy grande". Confió que "al principio no estaba bien", pero que sus amigos lo cuidaron. "No podìa creer que se preocuparan por mí, me ayudó a seguir adelante en esta decision", aseguró.
A su familia, todavía, no se lo ha comunicado. "Estuve hablando con unas amistades, es una noticia fuerte por allá. Nadie de mi familia sabía de esto, estoy esperando unos días a que se calme un poco la cosa allá para poder hablar con ellos", declaró. Alcántara dijo que escapó de "algo parecido a una cárcel". Con C5N, confesó: "El futuro en Cuba es incierto, es imposible, cada día. No te dejan firmar contratos, hablar con extranjeros, hacer nada".
El futbolista dejó un mensaje: "Quiero decirle a mi familia que los voy a extrañar mucho, que no se preocupen, voy a estar bien y a luchar para poder ayudarlos a ellos. También quiero saludar a mis compañeros de mi equipo cubano, no tengo nada contra de ellos, siempre me han apoyado. Es una desición mía propia y estoy contento con lo que hice", expresó.
"Voy a estar bien y a poder hacer lo que quiero y a tener muchos logros en este país", desea. En cuanto a Cuba, añade: "Es un sistema que no permite nada. Las personas tratan de luchar, salir adelante, pero se les hace un poco difícil. Lo de la comida también, hay que hacer de tripas corazón para poder conseguir dinero, comida, todo eso", añadió, en diálogo con Oscar "el Negro" González Oro en El Oro y el Moro.
Odisea
El deportista logró desbaratar el gran operativo de seguridad dispuesto para evitar, justamente, este tipo de incidentes, sobre todo luego de la deserción de siete miembros del equipo cubano Sub-23 en Tampa, en marzo pasado.
Las líneas telefónicas en las habitaciones de los jugadores en el Hotel Doubletree fueron desconectadas, sus pasaportes y visas fueron guardados por un funcionario en cuanto llegaron a la capital de los Estados Unidos y los entrenadores no les perdían pie ni pisada, indica El Nuevo Herald.
Nada de eso detuvo el deseo de Alcántara, quien el jueves, luego de un entrenamiento previo al choque correspondiente a las Eliminatorias de la CONCACAF, aprovechó la distracción de los entrenadores, se levantó y escapó por una puerta de servicio del hotel.
Una vez en la calle, paró un taxi y le ordenó al conductor que lo llevara lejos. "Vaya lejos, lejos, lejos'', fueron sus palabras. Así fue que, antes de detenerse en McDonald's donde tomaría su primera comida, le pidió al taxista que le prestara su teléfono celular para hacer una llamada.
Se comunicó con un amigo de Nueva Jersey, le dijo dónde estaba y el amigo vino en auto a buscarlo. "El viernes por la mañana, Alcántara se reunió con otro amigo, que lo llevó a comprar comida, ropa y artículos de aseo, y se lo llevó a su casa en Atlanta, donde pedirá asilo oficialmente y comenzará su nueva vida", prosigue el relato.
Su equipo sufrió un duro golpe ese mismo sábado: perdió 6-1 con el seleccionado de los Estados Unidos. Luego de aclarar que se sentía mal por sus compañeros, confesó: "Yo quiero a mi equipo, pero esta es mi vida, y mi futuro, y yo tenía que hacer esto''.
Alcántara, de 26 años, escapó sin avisarles a sus padres, quienes se enteraron días después, porque encima no tienen teléfono en Cuba. "Estoy seguro que mis padres están desolados por mi decisión, pero con el tiempo se darán cuenta de que esto es lo mejor que podía hacer'', dijo.
"He estado soñando con esto mucho, mucho tiempo, y tenía que esperar la oportunidad adecuada. Fue una decisión que me dio mucho miedo, y yo estaba muy nervioso esa primera noche, pero gracias al apoyo de mis amigos, y de tanta gente buena en este país, me siento mucho más tranquilo'', agregó luego.
A la hora de explicar el motivo de su decisión, el futbolista explicó que su vecindario fue devastado por los recientes huracanes, y que la ayuda del gobierno cubano nunca llegó.
"Para mí no hay futuro en Cuba, ni esperanza. Allá se puede soñar, pero los sueños no se pueden hacer realidad. Es un callejón sin salida para los deportistas, y lo mismo para las personas de todas las profesiones. Escuchas promesas, pero nunca se cumplen. Aquí, tú sueñas y, si te esfuerzas lo suficiente, tus sueños se puede cumplir'', describió.
Su sueño ahora es convertirse en futbolista profesional, y se ilusiona con que, "por primera vez", el "futuro será luminoso''.