12-09-08 | Mundo

El difícil vínculo de la Casa Blanca con Sudamérica

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La región pasa un momento de vaivenes en sus relaciones con los Estados Unidos, a menos de dos meses de que allí se celebre una nueva elección presidencial. La influencia de Chávez y el papel de Brasil

El difícil vínculo de la Casa Blanca con Sudamérica

La relación que mantienen los países de la región con los Estados Unidos atraviesa una actualidad difícil, aunque las naciones con mayor poder de esta parte del continente se ven inclinadas a establecer estrechos y positivos vínculos con Washington.
 
Países como Brasil, Colombia, Uruguay y Chile vieron beneficiadas sus economías y su porvenir social, luego de haber entablado vínculos más cercanos con la administración de George W. Bush y con su antecesor, Bill Clinton, sin que se los califique de "carnales".
 
Brasil, por ejemplo, es considerado por la Casa Blanca la gran potencia de la región y la máxima apuesta para el crecimiento de esta parte del mundo. Sus vínculos comerciales crecientes y su cooperación en diversas áreas industriales y de la ciencia hacen del país gobernado por Lula Da Silva uno de los aliados necesarios de los Estados Unidos en tierra sudamericana.
 
Colombia, con la llegada al poder de Álvaro Uribe, también demostró sacar buenos dividendos de este vínculo bilateral. Sobre todo en materia de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo de las FARC, el gobierno colombiano puso en jaque a la banda guerrillera y su popularidad roza volúmenes galácticos, como en ningún otro país supuestamente más cercanos al "pueblo" de la región.
 
Chile y Uruguay comprenden un mundo aparte, aún dentro de este espacio del subcontinente. Tratados comerciales y búsqueda de mayor apertura económica entre ambos hacen de Santiago y de Montevideo dos capitales de suma confianza para la Casa Blanca y con contactos permanentes y fluidos con la diplomacia más alta de aquel país del norte. Sus economías no son las más grandes, pero ven crecer sus PBI a medida que se suman más libertad a sus mercados.
 
En cambio, los países que parecen transitar por otra vereda son la Venezuela de Hugo Chávez y la Bolivia de Evo Morales, naciones que parecen haber quedado congeladas en la era de la Guerra Fría.
 
Chávez, con su característica catarsis verbal, atacó ayer con furia a los Estados Unidos, a quienes insultó y agredió gratuitamente en una supuesta defensa de la desangrada Bolivia. "Que el embajador se vaya al carajo, a la mierda los yanquis", dijo el caudillo caribeño vestido con su ritualista camisa roja.
 
En pocas horas, el embajador de la Casa Blanca en Caracas deberá armar sus valijas y tratar de traducir en Washington las rarezas de un país que parece no querer insertarse en este siglo.
 
Por su parte, Evo Morales, encandilado por Chávez, está llevando a su país a una guerra civil sin antecedentes. Para eso, no tiene mejor idea que culpar a la administración Bush de tratar de desestabilizarlo y también echó a su embajador en La Paz.
 
El resto de los países de la región, como la Argentina, se hamacan entre los modelos diplomáticos de Venezuela o de Brasil, sin definir certeramente cuál es su posición respecto de las relaciones "afectadas" que pretende encarar con el país más poderoso del único planeta con vida que existe.
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