22 de Noviembre
Miercoles 20 de Agosto de 2008
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Fue última en carrera, pero es primera en futuro
La nadadora de 16 años Antonella Bogarín llegó en la última ubicación del maratón acuático. A pesar de su tristeza luego de la carrera, lo mejor es el futuro
La argentina Antonella Bogarín de sólo 16 años llegó a Pekín con grandes sacrificios. Y se veía muy triste después de ser la última en cruzar la meta en el extenuante maratón acuático de diez kilómetros de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Bogarín cruzó la meta 12:08 minutos después que la nueva campeona olímpica, la rusa Larisa Ilchenko. Se la veía lejos, muy lejos, del resto del grupo en toda la competencia.

"Se me empezaron a ir las otras competidoras y no tenía fuerzas, no las podía seguir", dijo, cabizbaja, esta joven nadadora de 16 años, sin experiencia olímpica, que llegó a Pekín contando los centavos.

Hija de un empleado de una fábrica de caños de escape para automóviles y de una radióloga, Bogarín quedó en el lugar 41 en el Mundial de Sevilla en la competencia de diez kilómetros estilo libre. Después, en el Preolímpico de Pekín, terminó novena y pudo clasificarse.

Esta vez, finalizó en el lugar 24, a la cola de todas las competidoras. Una chilena, Kristel Kobrich, no pudo terminar, pero Bogarín sí, aunque después sólo tenía ganas de ponerse a llorar.

Fueron casi dos horas de nadar sin parar en el Shunyi Olimpic Rowing-Canoeing Park, situado a unos 35 kilómetros de Pekín. Dos horas eternas. "Me dolían mucho los brazos, después las piernas, ni las usaba, no soy de patear", contó Bogarín.

"No sé qué sentí al cruzar la meta. Sentía alegría de haber llegado. No sentí nada, en realidad", comentó, conteniendo las lágrimas. Esperaba quedar entre las 20 primeras.

Así fue como Ilchenko logró pasar a las británicas Keri-Anne Payne y Cassandra Patten, que habían sido líderes de casi toda la prueba y terminaron a 1,5 y 3,3 segundos de la ganadora.

En esta competencia también estuvo la sudafricana Natalie du Toit, la única deportista amputada en una pierna que logró clasificarse a Pekín, y que quedó en lugar 16.

Pese a la decepción, para Bogarín, que se entrena en una piscina de 25 metros con Adrián Tur en el Club Unión de Santa Fe, fue un gran triunfo estar en Pekín. "Nunca me imaginé estar acá, era algo imposible, fueron también muchos sacrificios económicos".

Y no sabe qué le dirán sus padres. "Cuando llegue al hotel (la villa olímpica) les contaré cómo me sentí. Y a ver lo que me dicen".
Fuente: DPA
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