4 de Diciembre
Viernes 25 de Julio de 2008
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Constituyente ecuatoriana termina en un escándalo
 
La sesión arrancó con cortos pero apasionados discursos que evidenciaban la marcada diferencia de fuerzas políticas que guió el trabajo del ente de plenos poderes, controlado por el oficialismo, y los esfuerzos del movimiento político de Correa para aparentar que están unidos.

Tras pasar el pleno, la propuesta de Constitución deberá ser sometida a un referendo para que los ecuatorianos ratifiquen lo actuado por los 130 asambleístas, quienes durante ocho meses redactaron unos 444 artículos.

La propuesta constitucional incluye cambios clave que llevarán a un mayor control estatal en la economía, menos participación de partidos políticos en entes públicos y una reelección inmediata para el presidente.

Sin embargo, el trabajo no convence totalmente a Correa, quien calificó como "barbaridades" a parte del articulado y acusó a una veintena de asambleístas de haber defendido intereses particulares en desmedro del proyecto político.

"Debo reconocer pública y abiertamente que tengo una agenda propia, individual, propositiva (...) que hemos acordado con el presidente Correa", dijo el ex titular de la asamblea Alberto Acosta, quien fue acusado por el mandatario de liderar ese grupo.

Las recientes críticas de Correa alteraron el cierre de la Asamblea, que la jornada previa integró un "congresillo", que entre otras cosas deberá conformar una corte electoral antes de las elecciones generales del 2009.

Entre sus últimas medidas en la madrugada del jueves, la Asamblea también decidió el cese de funciones de los 31 magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Con la entrega del texto constitucional, la Asamblea entra en un receso hasta la realización del referendo, para luego reunirse e integrar el "congresillo" que extenderá sus funciones hasta las elecciones generales del 2009.

Pese a los cuestionamientos presidenciales, el oficialismo defendió las reformas argumentando que permitirán el cambio radical ofrecido por Correa para llevar al país al socialismo, un modelo impulsado por líderes de izquierda en la región.

"El pueblo será la única arma para combatir ese No. Voto en contra de la amargura y el pasado", dijo Virgilio Hernández, uno de los asambleístas del oficialismo.

La Asamblea, que sesionó desde noviembre en el pueblo costero de Montecristi, es el eje del plan político de Correa que inició una campaña por el Sí a lo largo del país.

Para la débil oposición, que portó leyendas a favor del No durante la votación, los procedimientos que utilizó la Asamblea y la influencia que tuvo Correa en la aprobación de los textos impidieron realizar un trabajo serio y entregar cambios radicales.

"No, porque este improvisado modelo del socialismo del siglo XXI responde a la visión de un pasado que ya fracasó", dijo Annabella Azin, jefa del bloque opositor del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN).

Sondeos revelan que el mandatario podría sumar un nuevo triunfo en las urnas en septiembre, aupado en sus altos niveles de popularidad y pese a que la mayoría de ecuatorianos desconoce el contenido de los artículos.
Fuente: Reuters
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