30-06-08 | Deportes

Nadal, el desmitificador

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En una particular entrevista, el español dijo que su objetivo es ser número uno, que el césped de Wimbledon no cambió en nada y que no es "un chico introvertido"

Nadal, el desmitificador

A veces las crónicas se esfuerzan por decir cosas simpáticas que simplemente no tienen sostén. Por ejemplo, que Rafael Nadal piensa en ganar partidos y no en el ránking y que, ya rendido, desestimó por completo la posibilidad de alcanzar el número uno del mundo mientras exista Roger Federer.

El propio español se encargó de desmitificar esta y otras varias cuestiones. "¿Cómo no me lo voy a plantear, si llevo cuatro años de número dos? El número uno es posible, claro que es posible. Diría, incluso, que este año está más cerca", se animó Rafa al ser consultado sobre el tema.

Del mismo modo, otras veces en los perfiles se dice de él que es un chico introvertido, cuya imagen de fiereza en la cancha no se condice con la actitud poco sociable que muestra el resto del tiempo.

"Un momento, yo no soy introvertido", se plantó el mallorquín, antes de agregar: "Tímido, sí. Introvertido, no. Me abro bastante con la gente". Y ante las risas de su entorno, encabezado por su tío Toni, insistió: "¿Qué, yo no me abro con la gente?". Otro mito por el suelo.

Desde que empezó Wimbledon, jugadores y especialistas se la pasan diciendo que el césped de las canchas del All England está mucho más lento que antes, y hasta se analizan las consecuencias del caso: "Se acabaron los jugadores de saque y volea".

Nada de eso piensa Nadal. "Yo no entro en eso de si la hierba es más lenta o no, la veo siempre la misma desde que debuté aquí, hace cinco años. Pero los demás, creo yo, han empezado a pensarlo, han visto que podían hacerlo, y se han preguntado: 'Si él puede hacerlo y juega la final, por qué no puedo intentarlo yo?'", tiró en una entrevista con el diario As.

Al respecto, los españoles suponen -al igual que gran parte de los argentinos- que alcanzar la final de Wimbledon es prácticamente imposible. Rafa, que ya lo logró dos veces, fue contundente: "Yo nunca pensé que llegar a la final de Wimbledon fuera algo inalcanzable".

Ni un método especial de entrenamiento, ni el talento innato, ni cosa que se le parezca. El número dos del mundo habla de su éxito: "La única explicación es la mentalidad. Querer hacerlo. Casi nada sale por sí solo. Sabes algunas cosas, claro, pero para la mayoría hay que adaptarse y trabajar. Si quieres hacer las cosas y las haces, entonces puedes empezar a tener opciones".

Nadal habla sencillo quizá porque así sienta el juego. Hoy buscará dar un paso más en Wimbledon, cuando se mida con el ruso Mikhail Youzhny. El objetivo esta semana es derribar el mito de que Roger Federer se ha vuelto invencible sobre el verde césped de Londres.
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