Hoy se cumplen 40 años de la mayor tragedia del fútbol argentino, ocurrida en el estadio Monumental al término de un River-Boca. El recuerdo de aquel día negro
Sucedió 36 años antes de la inmensa tragedia de Cromañón. Como en ella, pero sin fuego ni humo tóxico, se amontonaron cadáveres, uno tras otro, y quedaron por huella un montón de cinturones, peines, zapatillas, zapatos y bolsos apilados, además de paredes ensangrentadas: testimonios de las 71 vidas devoradas por un siniestro incomprensible al final de un River-Boca en el estadio Monumental.
Fue el 23 de junio de 1968 y el episodio pasó a la historia como "la avalancha de la Puerta 12", la más grande catástrofe del fútbol argentino.
Como en todo Superclásico, el estadio estaba lleno. Algunos calcularon que había más de 80 mil personas. Todo ocurrió en el último tramo de las escaleras de la Puerta 12, de la tribuna alta Centenario, lugar asignado a los hinchas visitantes, entre el descanso al aire libre del primer piso y la calle.
Hubo una avalancha para apurar la salida, que estaba tapiada: el corredor de la muerte perfecta, una trampa fatal. Según los peritajes ordenados por el juez de Instrucción actuante, Oscar Hermelo, hubo irregularidades notorias: la puerta plegadiza (del tipo tijera de los viejos ascensores) total o parcialmente cerrada, y molinetes sin retirar (entonces se sacaban por lo general al comenzar el segundo tiempo).
Algunos sobrevivientes hablaron de otro factor, la actuación de la temible policía montada, que ante los gritos y las señales de desorden reprimió y obligó a retroceder a quienes podían salir, lo que taponó más la única vía de descongestión. Eran los tiempos de la dictadura de Onganía, con las fuerzas de seguridad orientadas a una política de mano dura.
La mayoría de los muertos fueron jóvenes, como en Cromañón. Dos meses después, el juez ordenó la prisión preventiva de Américo Di Vietro y de Marcelino Cabrera, intendente y capataz de River, bajo los cargos de negligencia. Pero a fines de noviembre, la Sala VI de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional sobreseyó en forma definitiva a ambos. El argumento fue que todos los obstáculos para la salida habían sido despejados en tiempo y forma.
Hubo un recurso presentado a la Corte por algunos de los damnificados (familiares de las víctimas y sobrevivientes) que no prosperó y al año siguiente el caso pasó al archivo, donde aún permanece.
Los clubes y la AFA ofrecieron a potenciales demandantes 32 millones de pesos, algo así como 100 mil dólares, a cambio de que renunciaran a toda acción legal contra River. Sólo dos familiares recurrieron a la Justicia y pudieron cobrar una indemnización, la mitad de lo que había ofrecido la AFA.
A 40 años de aquella catástrofe, la Puerta 12 es hoy la Puerta L, maquillaje de urgencia para borrar de la memoria la negligencia mortal de aquella tarde. Las zapatillas apiladas y aquellas muertes injustas evocan a Cromañón. Y hasta ahora son común testimonio de impunidad.
Fuente: DyN