El sistema de alquiler de bicicletas en el centro porteño tiene grandes baches: casi no hay bicisendas ni espacios exclusivos para rodados, así como tampoco garantías de seguridad para usuarios

El "bicing" en Barcelona (España)
La legislatura porteña impulsará próximamente la licitación del "bicing", el sistema de alquiler de bicicletas para su uso en en el centro de la Ciudad de Buenos Aires a partir de finales de septiembre. El objetivo de la iniciativa es reducir el número de vehículos en esa congestiona área y sus barrios linderos, al tiempo que se pretenderá reducir la contaminación.
El sistema funciona con éxito desde fines de 2006 en Barcelona (allí crearon el nombre "bicing"), París, Lyon, Amsterdam y Berlín. Sin embargo, la estructura urbana de estas ciudades y la sólida cultura cívica y vial de sus habitantes es radicalmente diferente a las de la Capital, la primera ciudad fuera del primer mundo que promueve esta iniciativa.
La Ley 2.586 del "Sistema de Transporte Público de Bicicleta para la Ciudad de Buenos Aires" fue impulsada por el diputado kirchnerista Pablo Failde y aprobada por la legislatura porteña el 6 de diciembre de 2007. Ahora resta que el Ejecutivo macrista la reglamente antes del 11 de julio próximo.
El "bicing" prevé la creación progresiva de una red de entre 25 y 50 estaciones cada 400 metros para una máximo de 500 bicicletas en el área que comprenden los barrios de Retiro, San Nicolás, Montserrat, Constitución, San Telmo, La Boca y Puerto Madero.
Sin embargo, el proyecto, como las calles de la Ciudad, tropezará con baches que prácticamente lo harán inviable.
La Capital prácticamente no posee bicisendas en el área donde circularán los usuarios. Los conductores de bicicleta tampoco disponen de zonas propias de detención o estacionamiento, al margen de los puntos que se instalarán.
De todos modos, el problema central es el de educación vial. En la Capital, y en todo el país, la imprudencia y la falta de respeto de los automovilistas hacia los conductores de bicicletas y motociclistas está a la orden del día. ¿Se sienten realmente seguros los usuarios que transitan a pocos metros de taxis, colectivos y otros automóviles?
Otra cuestión es referente a la forma de pago. En las ciudades europeas mencionadas, los ciudadanos no tienen reparos en domiciliar a una cuenta bancaria este tipo de pagos. El sistema de abono funciona allí de forma que, si el cliente se roba o daña una bicicleta (podría ser frecuente en la Ciudad), rápidamente se le descuenta el monto de su cuenta.
En la Argentina, en cambio, ese mecanismo no es tan veloz ni, mucho menos, eficaz. Tampoco existe esa confianza ciega con el sistema bancario.
Riesgos y problemas sobre ruedas
En una entrevista con Infobae.com, el director general de Transporte del Gobierno de la Ciudad (Ministerio de Desarrollo), Guillermo Krantzer, reconoció sin atenuantes ese conjunto de graves dificultades que enfrentará el "bicing".
"Si no están dadas la condiciones del seguridad, no habrá sistema. Claramente, la principal restricción es la infraestructura", admitió Krantzer. Avanzó: "Estamos buscando una segregación de la red del resto del tránsito. No nos referimos a carriles exclusivos dentro de las avenidas, como ya existe. Sino a una separación que pretenda condiciones de seguridad".
A pesar de las grandes deficiencias de la red vial porteña, el director de Transporte piensa que "el desarrollo será complicado y progresivo, pero va a funcionar. Tenemos una alternativa de recorrido que utiliza lo menos posible las redes existentes de vialidad. Algunos serán caminos separados de los peatones y otros, segregados de las calzadas".
A todo esto, el funcionario porteño corrobora que, en nuestro país, "no existe una cultura de uso de la bicicleta. Ni para los conductores, ni para los usuarios". "Pero yo creo que el espíritu de la ley y se saldrá adelante", declaró.
Si bien la Ley 2.586 no estipula el sistema de pago que la empresa concesionaria deberá utilizar, "las propuestas serán a través de una tarjeta inteligente o tarjetas recargables. La compañía tomará los resguardos de robos y otros actos de vandalismo", adelantó Krantzer.
Sobre esta problemática cuestión, el director general de Transporte también sostuvo que "no existe esa cultura de bancarización como en Europa y la desconfianza al manejo de los datos es alta. Se plantean desafíos que se irán despejando".
Vale recordar que las tarifas de las bicicletas que se podrán alquilar en área del centro, entre las estaciones de Retiro y Constitución, no fueron fijadas todavía. En Europa, el abono anual cuesta unos 26 ($130) e incluye los primeros 30 minutos de uso, el restante se paga unos 0,60 euro ($3) por cada media hora extra.