5 de Diciembre
Sabado 17 de Mayo de 2008
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Boca y una pregunta: ¿cómo seguir adelante?
Tal vez como nunca antes dentro de este exitoso derrotero internacional recorrido desde 2000 a la fecha, deberá dar el próximo miércoles, en el Estadio Jalisco de Guadalajara, una prueba de carácter
Boca, Riquelme, Ischia, Palacio, Copa
Podría establecerse un paralelo con aquella final de 2000, cuando fue a definir en Brasil luego de un empate en La Bombonera ante Palmeiras, o al año siguiente, idéntica situación ante el mismo rival, pero en semifinales; o bien en cuartos del año pasado, con Libertad (1-1 en Buenos Aires). Pero aquellos eran otros Boca, más consolidados y enteros.

Ahora no hay aquella solidez y los problemas físicos limitan, así que, como nunca, habrá que sacar a relucir esa inasible condición de "equipo copero", ese "plus" por el respeto ganado. Es decir, factores que superan lo estrictamente futbolístico porque en este rubro, las circunstancias distan demasiado de ser las ideales.

Siempre los directores técnicos repiten que no les importa tanto que sus equipos pierdan goles en tanto creen las situaciones y por este lado Carlos Ischia podría quedarse relativamente tranquilo, porque Boca sigue llegando, la pregunta es si alguna vez mejorará su efectividad.

Las definiciones de Palacio
Rodrigo Palacio
es un estupendo delantero y con Atlas volvió a demostrarlo, con esa capacidad para romper defensas por los costados, esa facilidad para imponer el pique con pelota controlada.

Hubo un tiempo en que Palacio, mano a mano con los arqueros, tenía un aceptable poder de definición, pero en la actualidad y desde hace ya bastante, la realidad indica que Palacio ve un arquero y le tiemblan los pies.

Puede hacer un golazo como el que le hizo a Cruzeiro en el Mineirao, jugada elaborada, madurada y culminada con soberbio derechazo desde fuera del área. Pero su problema está cuando queda solo, como cuando frente a los mexicanos tuvo una jugada inexplicable, en que llevaba diez metros de ventaja, y terminaron trabándolo.

Del otro lado de la cancha, Mauricio Caranta está lejos, hoy, del arquero en que se afirmó buena parte de la campaña de la Libertadores 2007 y aun del que, al comienzo del presente Clausura, no más de tres meses atrás, seguía ganando puntos. Más allá de ese desgarro confirmado que lo descarta para el futuro inmediato y que, según se dice, lo condicionó desde el primer tiempo, el cordobés, ahora, duda, no impone presencia. Lo saben tanto sus defensores como los rivales.

El efecto Riquelme
Juan Román Riquelme, con sus problemas musculares, está dando todas las ventajas que le permite su calidad de fuera de clase y así y todo marcó diferencias ante Atlas, en los últimos veinte minutos. Pero antes, durante la mayor parte del juego, su nula movilidad lo había hecho fácil presa para los mexicanos.

Un rápido repaso permite concluir que Boca no está bien en ningún sector del campo porque, además, sigue extrañando irremediablemente la jerarquía que derrochaba Hugo Ibarra por la derecha y la firmeza que parecía haber devuelto la presencia de Claudio Morel Rodríguez no se observó en Liniers.

Así las cosas, para ir a copar Guadalajara queda la chapa, queda el indiscutible e inconmensurable amor propio de un grupo de jugadores cubierto de glorias, pero que no perdió las ambiciones, queda el orgullo de ser Boca.

"Cuando perdamos las banderas, seguid mi penacho blanco", le dijo el gran rey Enrique IV de Francia a su tropa en medio de una batalla desfavorable. Podría ser un lema para pegar en las paredes del vestuario visitante del Jalisco el próximo miércoles.
Fuente: DyN
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