5 de Septiembre
Viernes 16 de Mayo de 2008
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Crece la fatiga social por la continuidad del conflicto
Tres de cada cuatro argentinos piden que la disputa entre el Gobierno y los dirigentes rurales termine. La crisis lleva más de dos meses. Mientras, el campo desoyó el llamado al diálogo. Otros problemas parecen más urgentes
de Angeli protesta campo gualeguaychu
Cuando ayer los ruralistas decidieron continuar con las medidas de fuerza, no sólo en el Gobierno se mostraron sorprendidos y "decepcionados" -de acuerdo a las palabras del jefe de Gabinete- sino también muchas personas habrán interpretado como excesivos los anuncios.
 
Según una encuesta publicada por el matutino Clarín, tres de cada cuatro argentinos reclaman una urgente solución al conflicto, que ya lleva más de dos meses de tensión y sólo contribuyó a que creciera la crispación social.
 
La nagativa a sentarse a dialogar nuevamente con la Casa Rosada fue un punto más de desencuentro entre las partes. ¿Cómo salir ahora de esa encerrona si la presidente Cristina Kirchner se niega a compartir una mesa de negociación? ¿Alguien imagina a la Jefe de Estado aceptando una audiencia con un paro mediante?
 
Las palabras de Alberto Fernández cuando resaltó la "decepción" del Gobierno, tienden a anunciar de antemano que no habrá diálogo bajo presión.

La fatiga social sobre la prolongación del tema se evidencia en cada esquina, en cada bar y en cada conversación familiar. No es ya cuestión de quién tiene la verdad en la disputa. El campo tiene sus razones más que entendibles y el Gobierno se vio encerrado en unas medidas cuyo mentor ya no ocupa lugar en su despacho oficial.

La sensación de una posible eternización del conflicto es lo que más irrita a la gente, según los muestreos de opinión. "No debería ser uno de los temas que más cobertura tenga en los medios", dicen. La preocupación de las personas ya pasa por otros lados y por otros problemas que golpean más a sus puertas y a sus vidas cotidianas: la suba de precios y la inseguridad.
 
Temas lejos de solucionarse y que aparecen tapados continuamente por un conflicto que no encuentra una luz por donde salir.
 
Pero hay quizás otros interrogantes que se suman y que, por el momento, no encuentran una explicación lógica. ¿Qué empuja a los dirigentes rurales a prolongar un conflicto luego de un abierto llamado al diálogo de la Presidente?
 
Lo que ocurre ya en nuestro país es lo más parecido a una pelea de ciegos, y de sordos. Los golpes son "al voleo" sin importar a quién se pegue, y sin escuchar lo que se rompe.

La estrategia del campo puede actuar con el envión de un bumerán: la sociedad en un principio estaba mayormente del lado del sector agrario. Ahora, el agro corre el riesgo de que las muestras de fatiga por la continuidad del conflicto le juegue en contra.
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