Hoy se conmemora el día mundial de ese mal, que junto con el colesterol elevado y el tabaquismo, son los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad coronaria y cerebrovascular

La Fundación Cardiológica Argentina, brazo hacia la comunidad de la Sociedad Argentina de Cardiología, con motivo del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se celebra este sábado 17 de mayo, quiere alertar acerca de la importancia de controlar esta enfermedad, que es uno de los principales problemas de salud de todas las regiones del mundo.
Una investigación llevada a cabo por la Sociedad Internacional de Hipertensión, publicada recientemente en la revista especializada The Lancet, reveló que 7,6 millones de personas de todo el mundo fallecieron por causas vinculadas a la hipertensión en 2001, lo que equivaldría a más de 20 mil muertes por día, y la cifra ha sido consistente durante los años posteriores. Por lo tanto, desde ese año hasta la actualidad se estima que 50 millones de personas fallecieron por esta enfermedad, y muchas más sufrieron algún grado de discapacidad.
De acuerdo a los resultados del relevamiento, el 80% de estas muertes se produjo en países en desarrollo. La prevalencia de hipertensión continúa elevándose a nivel global y un gran porcentaje de personas que la padecen lo ignora.
"El problema no radica en ser hipertenso, sino en desconocerlo. La ignorancia y el miedo son causa de mortalidad cardiovascular. De todos los pacientes hipertensos, la mitad no lo sabe y están los que, aún sabiéndolo, prefieren ignorarlo. Por otra parte, los pacientes tienen miedo, no quieren saber qué enfermedades pueden tener por el temor a que su vida se transforme en una angustia permanente. La ignorancia y el miedo hacen que los pacientes no concurran al médico ni tomen conciencia de la importancia de la hipertensión arterial", explicó el doctor Guillermo Fábregues, vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina.
"Solamente 1 de 10 pacientes hipertensos tiene su presión controlada y si un paciente logra alcanzar los valores recomendados, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es muy bajo. Hoy sabemos que las personas mayores de 80 años deben tener una presión por deba-jo de 150/80 mm Hg. Una persona hipertensa a cualquier edad debe tener una presión inferior a 140/90 mm Hg (excepto niños y mayores de 80 años). Por su parte, los hipertensos que son diabéticos deben tener una presión arterial menor de 130/80 mm Hg. Mientras que la presión óptima en personas sin otros factores de riesgo debería ser inferior a 120/80".
Pero uno de los graves problemas es que la población, además de ignorar que tiene presión alta, desconoce estos objetivos, por lo tanto, no los alcanza. Las causas de esta falta de control son múltiples: "Por un lado, muchos pacientes no creen que la hipertensión sea una enfermedad y adjudican su origen a un estado de nervios pasajero. Por otro lado, en muchas ocasiones no siguen las indicaciones de sus médicos y abandonan el tratamiento por diferentes motivos, como el miedo a que le genere disfunción eréctil. La duración de la consulta es un factor relevante también, dado que la falta de tiempo se traduce en una pérdida de la relación médico-paciente y es algo que se debe recuperar para preservar y mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes", agregó Fábregues.
"La hipertensión arterial es una enfermedad de la pared arterial. En la mayoría de los casos la causa se desconoce y se denomina primaria, pero existe un componente genético o hereditario que provoca que una persona la desarrolle en algún momento de su vida. Este riesgo aumenta cuando ambos padres son hipertensos. En un pequeño porcentaje, la causa es secundaria a algunas enfermedades del riñón, las glándulas suprarrenales y algunos medicamentos. Finalmente, una causa importante es el consumo excesivo de alcohol", destacó el profesional.
Se considera que una persona tiene hipertensión arterial cuando después de controles reiterados de la presión arterial ésta es igual o mayor de 140/90 mm Hg o "14/9". Es importante destacar que no se puede hacer el diagnóstico de hipertensión ni determinar su gravedad con una toma aislada de la presión arterial.