5 de Diciembre
Viernes 11 de Abril de 2008
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Un convenio alienta el desarrollo de la ciencia en el país
Acaban de suscribirlo el laboratorio Pfizer y el Instituto Leloir. Se trata de un acuerdo de colaboración científica con escasos precedentes en América Latina, que financiará investigaciones sobre el mal de Parkinson 
La compañía farmacéutica otorgará al instituto un subsidio competitivo a nivel internacional –por 200 mil dólares– para financiar un ambicioso proyecto bianual que investigará la relación existente entre los procesos inflamatorios y la progresión de la enfermedad de Parkinson.

El acuerdo fue ratificado en Casa de Gobierno en un encuentro entre la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, el Ministro Lino Barañao y los presidentes de Pfizer y del Instituto Leloir
. La iniciativa acompaña la idea de "ciencia como política de Estado" que ha proclamado este gobierno desde la creación del reciente Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

"Es un orgullo para nosotros haber llegado a esta alianza, que reafirma que Pfizer apoya a la ciencia y a la innovación más allá de la investigación clínica", afirmó Jesús Loreto, Gerente General de Pfizer Argentina. "El primer paso del convenio permitirá que el Instituto Leloir busque respuestas sobre la enfermedad de Parkinson. Se trata de investigación básica, que quizá en el futuro conduzca a nuevos tratamientos que beneficien a pacientes de todo el mundo".

El doctor Fernando Pitossi, director del proyecto y a cargo del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso del Instituto Leloir, señaló que: "El acuerdo se está preparando desde principios de 2007 y tras un intenso proceso de conocimiento mutuo, hoy llegamos al punto de partida de una alianza estratégica, basada en que ambas entidades apuntan a la innovación; esta alianza en sí misma es sin duda innovadora", agregó el investigador.

La elección del Instituto Leloir como actor central de este programa se basó tanto en la trayectoria como en el prestigio de la institución. En los últimos años, ese centro de investigación y docencia en bioquímica, biología molecular y celular se ha posicionado como referente en la producción de conocimiento científico, con estrecha relación con el CONICET y con universidades como UBA, UNQ y UNSAM.

En esta etapa inicial la alianza incluye también otras actividades en conjunto como la participación de Pfizer en un curso internacional de capacitación en células madre y en los festejos por los 60 años de la creación del Instituto.

"Pfizer, como empresa integrante de la comunidad, siente que tiene una responsabilidad social activa, y por ende apoya a instituciones como el Instituto Leloir, que exhiben trayectoria, logros y tradición en el área de la investigación", explicó el doctor Carlos McReddie, director de Asuntos Corporativos y Legales de Pfizer Argentina.

"Estimamos que están dadas las condiciones para que otros actores del sector emulen nuestra iniciativa, ya que entre todos podemos contribuir al desarrollo de la ciencia nacional, un factor dinámico para el desarrollo social y económico sustentable de los países".

"Estamos desde 1956 en la Argentina, y los casi 500 argentinos que formamos la empresa queremos colaborar para que los discípulos de Houssay y Leloir tengan las herramientas necesarias para desarrollar la ciencia, ya que el capital intelectual de nuestros científicos está a la altura de los principales centros de investigación mundial", concluyó el doctor McReddie.

Investigación básica y desarrollo
La investigación básica es un factor dinamizador del desarrollo. Por ejemplo, el CDC señala que por cada dólar invertido en investigación en Parkinson en los Estados Unidos disminuyen 12 dólares los costos totales de la enfermedad (medicamentos, atención, días laborales perdidos, internaciones y otros), lo que representa doce dólares que se reinvierten en la economía del país.

El doctor Fernando Pitossi subrayó que "la investigación básica tiene como resultado inmediato la generación de conocimiento y la formación de recursos humanos, que son la base de todo proyecto científico. Esta es una de las grandes ventajas de la Argentina, en donde pese a las crisis tenemos personal altamente capacitado para la investigación, tanto en comparación con Latinoamérica como en relación con todo el mundo".

A largo plazo, cualquier conocimiento que se genere puede servir de base para el desarrollo de productos farmacéuticos, para incrementar el valor de la producción (como ha ocurrido con los productos transgénicos en el agro) y en otras aplicaciones.

"Pese a que en el país se hace investigación de excelencia, aún no se percibe claramente su utilidad para la industria, o la sociedad.
Debemos incentivar la difusión de la relevancia de la investigación básica y su transferencia al sector productivo", dijo el especialista.

La inversión en investigación básica puede reportar un beneficio importante, y como en todo negocio, "las empresas saben que cuanto antes participen de un proyecto de riesgo, mayor puede ser la ganancia. Invertir desde el momento cero del proyecto es una apuesta que puede ser sumamente redituable. Esperamos que más empresas imiten el ejemplo de Pfizer y vean a la investigación básica como una aliada", recalcó Pitossi.

Por qué Parkinson
La decisión de abordar una investigación sobre la enfermedad de Parkinson se debe a varios factores, incluyendo las posibilidades técnicas y científicas y la gravedad de la afección. Fernando Pitossi comentó que "se seleccionó un proyecto que combinaba la disponibilidad de herramientas biológicas y expertos sobre Parkinson e inflamación de Pfizer, y los descubrimientos, conocimientos y modelos experimentales del Instituto Leloir en esta temática".

La enfermedad de Parkinson (EP) es el trastorno neurodegenerativo crónico con mayor cantidad de personas mayores afectadas, después del Alzheimer. Lo sufre aproximadamente el 1% de la población de más de 60 años de edad: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay 6 millones de afectados, y que su prevalencia se duplicará para 2030. En nuestro país se calcula que hay unos 70 mil afectados.

Esta patología progresa lentamente atacando al sistema nervioso central, y produce síntomas como temblor en reposo, lentitud en la iniciación de movimientos corporales y rigidez muscular. La naturaleza y severidad varía de paciente a paciente, pero todos los síntomas empeoran con el tiempo.

El costo de la EP es enorme (en los EEUU se calcula en cerca de 6.000 millones de dólares al año), y el riesgo de contraer la enfermedad aumenta con la edad, por lo que se espera que el impacto económico y en la salud pública aumente a medida que la población envejezca.
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