5 de Diciembre
Jueves 10 de Abril de 2008
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El índice oficial no es creíble y ya no provoca sorpresas
Por Daniel Sticco (Infobae.com)
Eso es lo que expresan a coro la mayoría de los economistas y analistas del sector privado a los que consultó Infobae.com. El problema no está en el dato oficial ni en el valor puntual de marzo, sino en el nivel de inflación real
03/17/07 Trabajadores del INDEC
Con pequeños matices, que hacen a diferencias minúsculas, el consenso del mercado trabaja con la hipótesis de que la inflación oficial se mantendrá este año en torno a 8 y 10% en comparación con 2007, mientras que la real, la de bolsillo, la que se verifica no sólo en los grandes indicadores macroeconómicos, sino en la variación de cualquier producto o servicio, está entre 20 y 23 por ciento.

Cabe recordar que en el último trimestre de 2007 la inflación implícita en el gasto del Gobierno, según datos de la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales, dependiente del Ministerio de Economía, se elevó a más de 27 por ciento.

También se detectaron claras coincidencias entre los economistas profesionales consultados por Infobae.com en señalar que "el salto real de los precios de marzo no debe leerse como una inquietante aceleración de la inflación, porque se trató de un movimiento puntual que ya comenzó a desvanecerse en varios rubros, desde que se suspendió el paro del campo con corte de rutas".

"Una tasa de inflación del 20% anual, como está hoy, ya es lo suficientemente importante como para no agregarle nada más que la torne alarmante, como difundir algunas fuentes privadas que los precios se dispararon en un mes más de 4%", dijo el director de la Consultora Equis, Artemio López.

De todas maneras, los expertos sostienen que no es sano para un país no tener un índice de precios creíble. "Sin duda, el dato de marzo no es creíble, ni en lo que respecta a la variación del mes, ni tampoco el acumulado del año, y menos aún el 8,9% que el INDEC estimó para los últimos 12 meses", destacaron ante la consulta de este medio sobre el dato que acaba de difundir el organismo oficial de estadística.

Efectos y consecuencias
Daniel Artana, economista director de FIEL: "La alta tasa de inflación real se debe a la concurrencia de políticas fiscales y monetarias claramente expansivas, porque determina que alza general de los índices de precios siga creciendo. El problema es que en algún momento esto va a determinar que gran parte de los depósitos a la vista en el sistema bancario, como en cuenta corriente y caja de ahorro, se vuelque a la compra de bienes y también de moneda extranjera, derivando en una retracción en el consumo y la inversión en términos reales. Mi pronóstico hoy está en 23% para todo el año".

Jorge Ávila, profesor de UCEMA: "Los números oficiales no son creíbles, sabemos que la inflación es mucho mayor. Tengo la sensación de que está por arriba de 20% anual, superior a la del año anterior. Si el Gobierno desacelera la expansión del gasto del 38% a 25% anual, y ceden los precios de las materias primas en el mercado mundial, la inflación debe ceder".

Gustavo Lazzari, director de la Fundación Atlas 1853: "No hay ningún precio real, más allá del que está implícito en la recaudación con el cálculo del PBI, que esté subiendo a una tasa anual de 8%, como dice el INDEC, sino de 20 a 25%. El problema es que la suba de los precios a ese ritmo ya no genera sorpresa en la sociedad, porque todo el que puede lo está trasladando al valor de sus productos y servicios, incluyendo los salarios. Por lo tanto, hay que reconocer que estamos conviviendo con una inflación de dos dígitos. Para revertirlo había que dejar caer al tipo de cambio a menos de $3 por dólar, y comenzar a a ajustar a la baja la tasa de crecimiento del gasto público. Este no puede seguir siendo el motor del consumo".

Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica: "El dato del INDEC no es creíble, la inflación real está en 20% anual, no en 30 y 40%, como alarman algunas asociaciones de consumidores. Hasta ahora el aumento de los salarios promedios de la economía ha ido acompañando ese proceso, pero ya no pueden seguirlo porque se está acelerando y empieza afectar tanto al consumo como a la inversión".

Miguel Arrigoni, director de Delloite: "La pregunta es si con inflación del 15 o 20% y PBI creciendo a una tasa de 7 u 8% anual, sería un problema, la respuesta es no si se está en un proceso descendente. Más importante que eso, me parece, es si el crecimiento es sustentable. Para que eso ocurra, al aumento del consumo hay que agregarle más inversión. Quiero ver más porción del incremento de la recaudación volcado a la inversión".

Artemio López, director de Consultora Equis: "La inflación real no es del 9% sino del 20% y la suba de la canasta básica total de alimentos y servicios, que determina el umbral de pobreza de la población está en un rango de 30%. Con estos datos falta saber qué va a pasar con los ingresos de los trabajadores, pero sin duda que la inflación afecta más a los pobres y a este ritmo se puede decir que a fin de año se incorporarán entre 200.000 y 300.000 personas a ese grupo".

Camilo Tiscornia: Economista de Castiglioni, Tiscornia y Asoc.: "La inflación real de marzo estuvo en torno de 2,1%, es decir casi el doble de la anunciada por el INDEC. El Gobierno sigue subestimando la inflación, en términos de expectativas no cambia nada, pero la tasa de riesgo país se separó de la de Brasil, cuando un año atrás estaba casi empatada. El problema es que pese a que la inflación real está en 22% por año no se ve al Gobierno haciendo nada. Por ahora la contiene manteniendo el tipo de cambio y el superávit fiscal, pero no va poder evitar que comience a desacelerarse el crecimiento de la actividad económica".
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