A partir de ahora y pese a las distancias, nadie se perderá el sepelio de un familiar. Se ofrece la ceremonia a través de Internet. Garantizan seguridad

Un crematorio inglés de Southampton cobrará 99 euros a los familiares de un difunto para transmitir el sepelio por Internet. Se podrá acceder ingresando un nombre de usuario y contraseña para garantizarle seguridad y privacidad, y además de verlo se podrá comunicar con cuantas personas desee.
Quienes desean imponerlo señalan que no es como si fuéramos una televisión de pago y estuviéramos retransmitiendo el fútbol de primera división. No vamos a poner los funerales en internet para que los pueda ver cualquiera. La seguridad es importante. Se trata de ofrecer un mejor servicio a quien ha perdido un ser querido.
Una de las cámaras digitales estará instalada en el crematorio y remitirá las imágenes a través de la web. Éstas también pueden adquirirse en un DVD por 66 euros, mientras que la reproducción de únicamente el audio tiene un precio de 33 euros, según informa el diario español ABC en su versión on line.
Si bien los que lo apoyan admiten que a muchas familias la idea les parece de mal gusto, están aquellos que la apoyan y sostienen que al vivir en un mundo en el que los miembros de las familias viven repartidos por todas partes, mucha gente no puede venir al crematorio, y este servicio se los ofrece.
Una familia del lugar, ante la muerte de la señora, se alegró que la ceremonia pudiera ser vista por el hijo de ambos, Wayne, quien estuvo junto a su madre cuando ésta murió, pero que tuvo que regresar a trabajar a Australia.
Sin embargo, a quien no le hace mucha gracia la idea es a Gary Philbrick, sacerdote que suele oficiar funerales en el crematario de Southampton, pues no le convence eso de ser filmado mientras trata de decir palabras de consuelo a los familiares.
Cabe destacar que no es la primera vez que un crematorio inglés tiene este tipo de ocurrencias. Otro de ellos anunció que pensaba aprovechar el fuego utilizado en la cremación de los cadávares para alimentar la calefacción de todo el centro, como un último servicio al bienestar de sus seres queridos por parte de quienes parten de este mundo.