El 24 de marzo de 2006 fallecía Matías Cuesta, hincha de Atlanta que recibió un piedrazo por parte de barras de Talleres de Córdoba que atacaron el tren en el que viajaba la víctima. No hay culpables

Norma, la mamá de Matías, no encuentra -y es posible que no encuentre jamás- consuelo ante tanta impotencia. En su caso, sabe que su hijo murió varias veces. Una fue la muerte formal, tras una semana de agonía. Las otras fueron con las idas y vueltas de la Justicia. Y hubo más: no hay culpables por el crimen.
"Estamos cansados de escuchar siempre lo mismo. De escuchar a Castrilli diciendo siempre las mismas cosas que dice para lavarse las manos", le dice Norma a Infobae.com en referencia a los crímenes que se siguen produciendo alrededor del fútbol. Ahora, cuenta, no puede dejar de recordar a Emanuel Álvarez, el hincha de Vélez que perdió la vida cuando iba a ver a su equipo para el partido ante San Lorenzo.
"La realidad es que estos hechos ocurren. Hoy se cumplen dos años de la muerte de mi hijo. Ocurrieron un montón de muertes. Y recién ahora sale a hablar (por Castrilli). No tiene vergüenza. Tendría que renunciar", pide, opina.
Además recordó: "Hace dos años que lucho para que me reciba y me atienda. Él dice que apoya a los familiares y no me conoce la cara. Nunca me dio explicaciones. Hace 15 días estuve en su oficina. Y no me recibió tampoco. No sólo que no me recibió sino que su respuesta por escrito es vergonzosa, porque el informe no dice nada. Es una hoja en blanco con un sello. No se hace cargo, no explica. Pero la realidad es que los asesinos son hinchas de fútbol y que luego actúan tanto adentro como afuera de la cancha", dice.
Señala también la responsabilidad de la AFA y se pregunta: "¿Cómo es posible que un micro tenga que ir custodiado por la Policía y nuestros hijos, que trabajan y estudian, queden a la buena de Dios? ¿Por qué no los protegen? Quisiera que alguien me hubiera respondido eso hace dos años, cuando mataron a mi hijo".
En cuanto a la causa de su hijo en la actualidad, protesta: "Nadie me dio respuestas hasta ahora. Y sigo luchando y pidiendo. Ya no tengo fe. En otro país habría presos, detenidos, se hubiera encontrado a los responsables. Pero acá no, porque son gente protegida por los dirigentes de los clubes y los políticos. Y mientras los dirigentes sigan protegiendo a los delincuentes nada podremos hacer...", se resigna.