10 de Enero
Domingo 23 de Marzo de 2008
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La baja del desempleo se mantendrá en 2008
Analistas privados fijan el desafío económico para el corriente año en lograr mantener el nivel de actividad y mejorar los indicadores sociales, junto al sostenimiento de los precios en niveles acordes al crecimiento del PBI
Un informe del Equipo de Gestión Económica y Social (EGES) señala que el fenómeno de aumento de precios genera cierto cuidado a la hora del optimismo con que se presentan los datos, pero la evolución positiva de los indicadores relativos a las cuentas nacionales y el sostenido descenso de la tasa de desempleo son fundamentos alentadores sobre la marcha de la economía.

Datos oficiales divulgados la última semana sobre el cuarto trimestre del año 2007 mostraron un crecimiento de 9,1% del PBI contra el cuarto trimestre del 2006 y una tasa de desempleo ubicada en 7,5 por ciento.

El aumento de la actividad se expresó sobre todo en los servicios: como en la intermediación financiera, el transporte y comunicaciones, y el comercio, entre otros.

Con respecto a la participación en el Producto por sectores para el año 2007, si bien las ramas elaboradoras de servicios contribuyen en más del 60%, la industria manufacturera es el sector específico que mayor relevancia posee.

“La industria ha evidenciado un gran crecimiento sostenido principalmente por el aumento de la demanda. Se destaca la evolución en la producción de bienes de consumo no durables (alimentos, bebidas y tabaco)”, explica el estudio de EGES.

Esto se expresa también en el volumen de obreros trabajando en estos sectores, superando en la actualidad el nivel de 1997, característica no compartida por la mayoría del resto de las ramas”, añade. El incremento de producción mencionado lleva encadenado el aumento de la actividad de packaging (plásticos y cartón).

La fuerte demanda impactó en los precios
En cuanto a la Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) por ramas del sector manufacturero, se comprende que las presiones inflacionarias se expresen en los sectores con mayor crecimiento de la actividad y con una UCI más elevada, como ocurre con los alimentos y bebidas, y con los metales básicos (el Índice de Precios Internos al por Mayor –IPIM- de estos última aumentó un 21% entre eneros). En la industria textil ocurre algo similar: la inflación mayorista fue de 19 por ciento.

Los sectores productores de servicios, que crecieron 9,1% en relación al cuarto trimestre de 2006, poseen una lógica diferente en la dinámica de precios al compararlos con los elaboradores de bienes.

Del análisis de la variación del Índice de Precios Implícitos (IPI) para algunos sectores de la economía, se manifiesta una inflación más atenuada para los servicios en general ¿Por qué ocurre esto? En principio los servicios no se enfrentan con una limitación física tan palpable como el agotamiento de la UCI.

La variable de ajuste en muchos casos es el tiempo de espera (si un restaurante u otro comercio está lleno, se espera en “cola”), por lo que un alza en la demanda no se traslada a los precios de la misma forma que en la industria.

Por otro lado como muchos servicios son no transables (no se pueden exportar) esto evita que los precios locales se equiparen a los precios internacionales. Finalmente, el Estado ha regulado fuertemente algunas ramas, en particular el transporte y los servicios públicos en general.

Búsquedas específicas de personal
En paralelo se observa que el incremento de la actividad en los servicios también aumentó la búsqueda de personal. Entre todas las ramas, las empresas que se dedican a servicios de intermediación financiera, comunicaciones, hotelería y comercio son las que más aumentaron la demanda de trabajo en el cuarto trimestre.

Los indicadores del mercado de trabajo muestran una mejoría, aunque se diferencia el comportamiento por región (el desempleo en el GBA y en la Patagonia ha caído considerablemente, un 21 y un 25% respectivamente contra el cuarto trimestre del 2006).

En términos más generales, se observa que con la reducción del desempleo se profundiza el aumento de los salarios reales, revelando un mayor bienestar en la población.

Por otro lado, el comportamiento de los salarios nominales además de dar una pauta parcial de la situación del mercado laboral (ya que no considera los precios relativos asociados), ofrece una perspectiva adicional sobre la evolución de los precios.

En lo que respecta a los incrementos salariales (de empleos registrados) más representativos por sectores, el aumento promedio del total de la economía de un 26% sirve como punto de referencia al evaluar el proceso inflacionario.
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