20 de Noviembre
Domingo 16 de Marzo de 2008
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Irregularidades en el "boom" de filmaciones en la Ciudad
Debido a los bajos costos y la oferta de profesionales locales, grandes productoras realizan publicidades en Buenos Aires, pero muchas de ellas infringen una serie de normas
"Viste que están filmando una publicidad", le comenta un vecino a otro, sin saber que detrás de ese futuro comercial que verán en televisión hay una productora de prestigio que en muchos casos infringe normas de convivencia urbanas en la pujante ciudad de Buenos Aires.

Estas importantes corporaciones incurren en irregularidades que van desde no tramitar el permiso municipal hasta cortar calles con absoluta naturalidad, obligando a que vehículos y medios de transporte tengan que desviarse de su trayecto, según pudo constatar la agencia Noticias Argentinas.

En algunos casos, también evaden impuestos al pagarle en negro "a una gran cantidad de extras" que participan de esos filmes, abusando de las necesidades económicas que padece un sector de la población.

En ese sentido, convocan a algunos actores para que hagan "bolos", lo que habitualmente consiste en fijar un contrato por la cantidad de horas o días que dura la filmación, pero al resto los contratan en "negro" y sin la intervención del Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público y Afines de la República Argentina (SUTEP), que nuclea a los actores.

Por lo tanto abonan sumas inferiores de dinero en efectivo y evitan pagarle un canon a ese sindicato. Desde SUTEP explicaron que este tipo de hechos "no deberían ocurrir a la hora de realizar una publicidad, pero pasan", aunque remarcaron que si el gremio se entera de esta situación puede derivar en un conflicto con la productora.

También existen casos como los de las empresas que solicitan el permiso correspondiente ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero a la hora de filmar se toman atribuciones que no estaban estipuladas en el trámite municipal, como puede ser cortar toda una calle cuando en realidad figura sólo hacerlo en uno de los carriles.

En los barrios de Colegiales y Palermo, donde están afincadas varias productoras de renombre, las filmaciones suelen "tomar" plazas enteras, privando a chicos y grandes de pasar un rato de distracción.

La Dirección de Tránsito porteña tiene muchas denuncias que abarcan estos casos, aunque este tipo de infracciones a veces cuentan con la "complicidad" de los vecinos, que desconocen que este tipo de empresas no cumplen con todas las normas a la hora de filmar.

Uno de los casos más recientes fueron los de una productora que pidió el permiso para cortar un tramo de una calle en San Cristóbal, pero finalmente lo hicieron en toda la calle, provocando un caos vehicular.

Otra firma que no tramitó el permiso municipal y cortó a su gusto la intersección de dos calles en el barrio Piedrabuena.

Es por eso que desde el Gobierno porteño piden a los ciudadanos que realicen las denuncias y que se comprometan comunicando a ese organismo este tipo de situaciones.

Las faltas son cometidas por las grandes productoras, aquellas que tienen como clientes a importantes empresas o marcas de productos de una renombrada trayectoria.

Muchas veces también aprovechan algunos barrios periféricos, en los que los vecinos miran con asombro que en el lugar donde viven se acerquen a mirar una publicidad, ya que en esos sectores de la ciudad tienen poco acceso los organismos de gobierno si no se los denuncia.

Además, en este tipo de zonas, la mano de obra resulta más barata que en otros barrios y eso permite realizar una mayor inversión en lo que se refiere al comercial en sí.

Es por eso que en los últimos tiempos, Villa Lugano, ubicado al sur de la ciudad, se convirtió en uno de los lugares en los que mayor cantidad de filmes publicitarios se realizaron.

Los ejemplos son varios: un importante analgésico, una cerveza nacional que ahora es producida por empresas extranjeras, una telefonía celular, una marca de pilas y la publicidad que fomentaba el uso de preservativos denominada "Sin triki triki no hay bang bang", entre otras.

Sin dudas, a la hora de filmar actúan como "piqueteros" que cortan una calle como protesta por algún problema y cuando alguien intenta pasar se le impide hacerlo ya sea "por las buenas o por las malas".

Todo este círculo es alimentado en ciertas ocasiones por la complicidad policial, que presta colaboración para evitar robos mientras se lleva a cabo la filmación, pero no le pide a la empresa el permiso municipal.
Fuente: NA
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