8 de Enero
Domingo 16 de Marzo de 2008
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Cristina cumple cien días, con la misión de reinstalar al país

La presidente Cristina Fernández cumplirá este martes sus primeros 100 días de gobierno, un período en el que marcó una continuidad de la gestión de su esposo Néstor Kirchner en muchos aspectos, aunque con algunos trazos propios que podrían profundizarse a futuro.

Así, con la espalda política resguardada por su marido desde Puerto Madero, la jefa de Estado se concentró en imprimirle continuidad a un modelo económico que mantiene al país creciendo al 8% anual por quinto año consecutivo y que, sin embargo, todavía tiene sus deudas en materia de pobreza e indigencia y crecientes problemas con la inflación.

El flamante Ministerio de Ciencia y Tecnología marcó el único sello distintivo del Gabinete que cinceló Cristina, sin grandes reestructuraciones y con la continuidad de la mayoría de los principales colaboradores, algunos cuestionados, como los secretarios de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y de Transporte, Ricardo Jaime.

Sin poder revertir todavía las sospechas sobre el INDEC y las mediciones inflacionarias, la gestión de Cristina mantiene además varios frentes de combate abiertos por la continuidad de las políticas intervencionistas sobre la Economía, con el control de precios y mantenimiento de retenciones a las exportaciones como iniciativas estratégicas.

Con su proyecto de "pacto social" en suspenso, es central la alianza que su Gobierno mantiene con el líder de la CGT, Hugo Moyano, así como con grandes líderes del empresariado, que ven con buenos ojos el virtual techo del 20% para los aumentos salariales establecido en la Casa Rosada para las paritarias de este año.

A este ritmo de crecimiento, Cristina debió reconocer -algo que Kirchner no había hecho- las dificultades que afronta el país en materia energética y lanzar un intensivo plan nacional de ahorro para evitar posibles cortes en la próxima época invernal.

Para ello, la Presidente ratificó además la alianza estratégica con los países de la región, especialmente con Brasil, Venezuela y Bolivia.

Pero es precisamente en materia de la agenda internacional que Cristina marcó la diferencia con respecto a la gestión de su esposo: mantuvo reuniones con importantes líderes políticos y empresariales del mundo y elevó su perfil en la región, en el marco del conflicto andino por las FARC.

El envío del ex presidente Kirchner a la selva para negociar la liberación de rehenes en manos de la guerrilla fue una jugada que volvió a poner a su marido en el centro de la escena, en medio de los vaivenes que tuvo el país en el plano internacional, un área que presuponía desde el inicio una acción distintiva por parte de Cristina.

Otro cortocircuito que se mantiene latente es el del Gobierno y la Iglesia, porque pese a que Cristina recibió al cardenal Jorge Bergoglio en la Casa Rosada, en un claro gesto de distensión, los cruces volvieron con la fallida designación de Iribarne como embajador ante la Santa Sede.

Con algunas polémicas que golpearon lateralmente al Gobierno, como el caso de los autos truchos de la Cancillería, el procesamiento del intendente de Pinamar, Roberto Porretti, y la polémica visita del dictador africano Obiang Nguema, Cristina Kirchner mantiene firme la autoridad presidencial lejos del periodismo y marcando los tiempos de su gestión.
Fuente: NA
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