8 de Enero
Miercoles 12 de Marzo de 2008
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Detalles de un encuentro sexual que complican aún más a Eliot Spitzer
El Gobernador de Nueva York está en jaque. Conocido por su lucha contra la prostitución y las drogas, se reveló que es el "Cliente 9" de una red de prostitutas VIP
Eliot Spitzer
La política de Nueva York está conmovida: Eliot Spitzer, Gobernador de esa ciudad, confesó, luego de una investigación del FBI que lo revelara, que fue cliente del Emperor's Club, una red de prostitución VIP online.

Conocido como el "Cliente 9", aunque su pseudónimo era George Fox, la noche previa a San Valentín contrató los servicios sexuales de una joven de nombre Kristen, una "norteamericana, menudita, castaña, 1,63 y 50 kilos".

El encuentro se llevó a cabo en el Hotel Mayflower, uno de los más lujosos de Washington, en la habitación 871, tras realizar un depósito por e-mail que incluía todos los gastos, no sólo los "servicios básicos", sino también el pasaje de tren que había tomado ella desde Nueva York y las bebidas y comidas, entre otros tantos.

Kristen atravesó el lobby del hotel y llegó a la habitación, en cuyo centro había una cama king size, situada en un rincón del "Club floor", en el ala VIP. Una vez allí, la joven telefoneó a su jefa, Temeka Lewis, para comunicarle que ya había llegado.

De esta forma, Kristen y Spitzer estuvieron juntos más de una hora y, según la prostituta, él pedía "que hiciera cosas que uno no considera seguras", aunque sabía "cómo tratar este tipo de situaciones".

"Lo que quiero decir es que... bueno... estoy aquí con una finalidad. Sé cuál es mi propósito. No soy una atrasada mental ¿entendés?", le dijo la joven a su jefa.
 
Las prostitutas sospechaban
Eliot Spitzer usaba el pseudónimo de George Fox, sin embargo, algunas de las señoritas VIP ya habían comenzado a darse cuenta de quién era en realidad el "Cliente 9"
 
Lo de siempre
Aquella contratación particular para la noche previa a San Valentín no fue la única. Según consta en la declaración jurada de 47 páginas del agente del FBI que llevó adelante la investigación, Temeka Lewis, el 12 de febrero, le comentó a Spitzer que su depósito no había llegado y le preguntó si lo había enviado a una empresa conocida como QAT.

"Sí, como ya lo hice antes otra veces. Sin duda", contestó el "Cliente 9", según publicó el diario Clarín.
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