7 de Enero
Lunes 10 de Marzo de 2008
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Enredos y mentiras por una herencia millonaria
Una mujer, su abogado y su escribano serán juzgados mañana por cambio de identidad. El verdadero hijo de un poderoso hacendado lucha por el dinero de su padre, al que jamás conoció
Tras la muerte de José Alberto Antonio Reggiardo varias personas reclamaron su herencia. Un hombre y una mujer aseguraron ser sus hijos ilegítimos y pelearon por conseguir los de 35 millones de dólares que habían quedado.

El estanciero entrerriano murió en 1998, tras un accidente con su helicóptero. Había estado en pareja durante 26 años con Luisa Etelvina Arrúa, con quien no había tenido hijos. Sin embargo, Mario Aníbal Calderón se presentó para reclamar la herencia.

El hombre de 47 años había sido el hijo de María Calderón, quien trabajaba en el campo de Reggiardo. Ella mantuvo una relación con uno de los peones, con quien presuntamente tuvo tres hijos. Pero sólo una prima supo que uno de ellos era en verdad fruto de una relación con su patrón.

Una prueba de ADN demostró la veracidad de esta historia. Unos meses más tarde comenzó un juicio de filiación y reclamo la herencia. En medio de este proceso, María Angélica Godoy hizo su aparición y reclamó su parte del dinero.


La presunta heredera
En 1999 esta mujer aseguró que era hija del estanciero. Tenía un acta de nacimiento del Registro Civil de Nogoyá que comprobaba que era hija de Reggiardo y Ramona Hilda Godoy.

Un año más tarde Calderón inició juicio por impugnación de paternidad contra Godoy. También se acusó penalmente al escribano Luis Galli, al abogado Walter Martínez de presentar documentos apócrifos.

Godoy se negó hasta último momento a realizarse un estudio de ADN. Cuando lo permitió, los resultados fueron negativos, informó el diario Clarín.

Mañana comenzará el juicio por falsedad ideológica de instrumento público y estafas. La presunta heredera, su abogado y escribano deberán responder ante la ley.


Otra heredera que busca justicia
Eva Paole lucha por recuperar lo que es suyo. Diez años atrás se enteró de que era la hija de un poderoso hacendado y lo demostró con un estudio de ADN. Ahora exige la herencia.

Rufino Otero mantuvo un romance con la madre de la jubilada, quien era su empleada en aquel entonces. De esa relación nación Eva, quien jamás fue reconocida. El productor rural murió a los 80 años y dejó 40 millones de dólares en La Pampa.

Los sobrinos del hacendado son quienes se están ocupando de sus bienes. Pero ahora Eva reclama lo suyo.
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