21 de Noviembre
Jueves 21 de Febrero de 2008
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Segunda jornada del juicio por la tragedia de Lapa
Hoy continúa la lectura de las acusaciones a los pricipales implicados por la tragedia ocurrida en 1999. En medio de una primera jornada tensa, los familiares de las víctimas dejaron ayer en tribunales 65 asientos vacíos
En Comodoro Py comenzó hoy a las 11 el segundo día del juicio por la tragedia ocurrida en 1999, en la que murieron 65 personas. Hasta las 18 continuará la lectura de la acusación, tarea que demandará aproximadamente dos semanas. Se estima que en los primeros días de marzo comiencen a declarar los testigos.

Ayer se vivió una jornada tensa. Según leyó el fiscal, en el requerimiento de elevación a juicio dice que en la cabina de la aeronave, que se aprestaba a decolar hacia Córdoba la noche del 31 de agosto, los pilotos tuvieron "actitudes confusas" que los llevaron a cometer errores e ignorar reglamentos, mientras tomaban mate y bromeaban sobre cuestiones sentimentales.

En ese marco, la agencia Télam informó que el manual de operación de aeronaves de LAPA, que resume toda la información de la empresa, la tripulación, las rutas y las políticas de aeronavegación, no estaba aprobado al momento de producirse el accidente del vuelo 3142 del Boeing 737/200.

Por la secretaría del tribunal se informó que en un allanamiento al Comando de Operaciones Aéreas, durante la investigación judicial, se halló un manual del 5 de Mayo de 1997, más de dos años antes de la tragedia.

Los acusados por LAPA son su entonces titular, Gustavo Deusch; el ex vicepresidente Ronaldo Boyd; Fabián Chionetti; Nora Arzeno; Valerio Diehl y Gabriel María Borsani, quienes ejercían funciones jerárquicas cuando ocurrió el accidente.

Por la Fuerza Aérea deberán responder los ex oficiales Damián Peterson y Diego Lentino, en esa época responsables de la Dirección de Habilitaciones y del Instituto de Medicina Aeronáutica y Espacial, respectivamente.

El TOF4 está integrado por Leopoldo Bruglia, María Cristina San Martino y Jorge Gorini, interviene la secretaria Andrea Possenti y la acusación está a cargo del fiscal Ernesto Rizzi.

A los ex responsables de LAPA se les imputa el delito de "estrago culposo", en tanto los ex oficiales aeronáuticos están acusados de haber incumplido con sus deberes de funcionarios públicos, por no ejercer el debido contralor sobre las condiciones en que volaban los pilotos de esa compañía.

Del dictamen, cuya lectura comenzó a las 11:58 en la Sala de Audiencias, donde se tramitó el juicio oral por la "causa AMIA", se desprende que el comandante Gustavo Weiguel y su copiloto, Luis Etcheverry (fallecidos en el siniestro), mantenían "charlas en nivel ajeno al lenguaje técnico que debe darse en cabina".

Esos diálogos "transitaban por cuestiones privadas vinculadas a relaciones sentimentales" de otros tripulantes, y mantenían una "actitud confusa" mientras ponderaban la yerba mate que estaban tomando.

Esa conducta, señala, pudo ser la causa de que, por ejemplo, no controlaran si las puertas estaban cerradas, mientras "dudaban de la presión que debían tener los motores", no "colocaron en posición los flaps para el despegue" y suministraron "información errónea a los pasajeros".

Tras sonar la alarma "no hubo respuesta técnica" (se debió abortar el despegue), ya que Weiguel sólo preguntó "¿Qué mierda pasa?", y Etcheverry se limitó a contestar: "Está todo bien".

"El legajo de Weigel era paupérrimo" expresó el fiscal en el texto leído por secretaria, y señaló que el comandante obtuvo muy bajas calificaciones en los exámenes de vuelos, lo que demostraba las graves falencias en la empresa áerea. A esas falencias, la fiscalía agregó la "conducta empresarial absolutamente endeble en principios básicos como la seguridad en vuelo" de parte de los directivos de LAPA, que conducían la empresa de una "personalísima forma".

"Sesenta y cinco asientos vacíos y un país entero esperan justicia", decía un cartel detrás de los asientos puestos por la Asociación de Víctimas de Accidentes Aéreos, quienes actúan como coquerellantes, patrocinados por el abogado Hugo Wortmann Jofre.


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