5 de Julio
Imprimir
Enviar a un amigo
Reducir tipografía
Aumentar tipografía
ajustar tamaño
Alertas en tu celular
Pena capital en Miami por matar a dos argentinos
Kevin Evers disparó nueve veces en un departamento del barrio "Little Buenos Aires" de Miami, molesto por el alto volumen de la música durante un cumpleaños
Kevin Evers fue hallado culpable del asesinato de tres personas y el intento de asesinato de otras dos en 2003. Si bien evita un largo juicio, ahora enfrenta la pena de muerte.
 
Evers entró en furia la mañana del 1º de junio de ese año, cuando sus vecinos de abajo celebraban una fiesta de cumpleaños con música a alto volumen, en un departamento de Miami Beach. Patricio Ernesto Fondovila, 33, y Alberto Ledesma, 30, ambos jóvenes padres oriundos de la Argentina, fueron asesinados en la puerta principal de la casa, mientras que Elisabel Aparecida Ferreiras, 39, de Brasil, fue baleada dentro.

El juez de Miami-Dade Stanford Blake aceptó la culpabilidad de Evers de tres asesinatos en primer grado y dos intentos de asesinato. El norteamericano se enfrenta a la pena capital. Blake lo dejará prescindir de jurado para la fase de la pena, así trata el caso directamente el juez.
 
Es un pedido de la defensa, que temía la reacción del jurado al advertir que Evers está mentalmente insano, a la luz de los asesinatos en masa del año pasado en Virginia Tech y hace semanas en Northern Illinois University (en ambos casos los asesinos también eran enfermos mentales).
 
Evers padece de trastorno bipolar, y la defensa temía al jurado asimismo frente a los testimonios de los familiares de las víctimas. El fiscal, Reid Rubin, dijo que sería mejor tener su recomendación sobre la pena capital, "porque el jurado es la voz de la comunidad", informa Miami Herald.
 
La Policía halló nueve vainas de bala en el departamento sobre el 501 de la calle 77 en Miami Beach, en un vecindario llamado "Little Buenos Aires" (Pequeña Buenos Aires). Si la pistola de Evers no se hubiese trabado, habría matado a más personas, porque planeaba recargarla y seguir disparando hasta quedarse sin municiones, dijo el fiscal Rubin.

Luego del ataque, Evers se fue a lo de sus padres, donde la Policía lo encontró. Allí, lo persuadieron para que dijera dónde había tirado el arma. Doce días antes de los asesinatos, a Rubin le habían prohibido el ingreso a un shopping por haber amenazado de muerte al empleado de un kiosco, y ya había estado preso tres años en Nevada por haber secuestrado a dos mujeres y por haber disparado las paredes de su departamento.
COMUNIDAD Compartir
 
delicio.us
Google Bookmark
Technorati
Barrapunto
Neodiario
Twitthis
 
Meneame
Yahoo My Web
Fresqui
Flenk
Enchilame
MySpace