30 de Agosto
Miercoles 20 de Febrero de 2008
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La encrucijada de Ramón
Por Alejandro Duchini (Infobae.com)
Después del título y de una mala campaña en el final de 2007, al entrenador de San Lorenzo el crédito le seguía abierto por parte de los hinchas. Pero los últimos sucesos dejan una puerta abierta, al menos, a la duda
Las cosas entre Ramón Díaz y la gente de San Lorenzo ya no son lo que eran desde que algunas tormentas sacudieron al plantel, en los últimos meses, y los resultados positivos no pudieron repetirse.

El título obtenido en el Clausura del año pasado fue suficiente para que el entrenador se ganara el corazón de la gente e, inclusive, le diera aire ante una mala campaña en el Apertura siguiente.

Total, que su carisma se había ganado el corazón de los hinchas y, sobre todo, la fe, puesta en este, el año de su centenario, y en el sueño de alcanzar la ansiada Copa Libertadores.

Así fue que 2008 se abrió con un abanico de expectativas, sueños e ilusiones.

Pero no todo eso puede sustentarse si se tienen en cuenta los últimos resultados y, como si fuera poco, lo que sucedió en el seno del plantel.

Esta semana, con el "despido" de un referente como Sebastián Saja, se puede hablar de un quiebre en cuanto a confianza ciega se refiere. Los hinchas parecen haber tomado partido por el entrenador pero a regañadientes. La misma decisión, hace un año, hubiera sido inobjetable; hace seis meses, tal vez también; ahora, es sólo aceptable, pero con dudas…

Ramón Díaz lo sabe pero su cintura para esquivar estos momentos le jugará, como siempre, a favor.

Claro que para conseguir superar el chubasco se le tendrán que dar varias cosas. Entre ellas, que el equipo juegue en el mismo nivel con que lo hizo ante San Martín de San Juan, el sábado, pero que en vez de perder, gane. Y además, que no muestre la cara que mostró la semana pasada, cuando cayó por la Libertadores.

También necesita que sus figuras, sobre todo su emblemático Andrés D'Alessandro, por el que le ganó la apuesta a River, levante cabeza definitivamente y se convierta en el abanderado del equipo para ganarse el corazón de la gente. Lo demás viene solo.
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