La Presidente Cristina Kirchner podría poner fin al tratado firmado con el Vaticano. La iniciativa del Gobierno sería en respuesta a la negación de la Santa Sede de aceptar a Alberto Iribarne como embajador
Desde abril de 2007, el obispado castrense está vacante por la jubilación del desplazado Antonio Baseotto, luego de que se desatara de forma pública una polémica por la despenalización del aborto.
Ahora, perece que la Presidente Cristina Kirchner maneja dos alternativas para eliminarlo definitivamente: una parlamentaria y otra por decreto.
Con respecto a la primera, en el Congreso, el oficialismo presentó un proyecto de ley, el cual podría tener impulso al renovarse la actividad legislativa, basado en el rol que deben jugar las Fuerzas Armadas en una sociedad democrática. Aunque también puede estar cimentado en la negación de la Santa Sede de aceptar a Alberto Iribarne como embajador en el Vaticano.
Un ministro del Gobierno señaló que "desde 1983 en adelante se puso el acento en la democratización de las fuerzas para su integración a la sociedad. Se avanzó entonces sobre la formación académica. Y se preparan reformas de los manuales de instrucción. Lo que no se vio en todo ese tiempo es la importancia del obispado castrense como reserva ideológica del pensamiento autoritario de las Fuerzas Armadas".
Hoy, el obispado castrense cuenta con 140 capellanes que realizan funciones pastorales en las Fuerzas Armadas, la Gendarmería y la Prefectura Naval, según publicó el diario La Nación.