Diego Hartfield comparte con Gastón Gaudio no más que su apodo y la pasión por el tenis. El misionero no gritó desaforadamente como su compatriota, pero realmente sufrió en la cancha. El suizo lo barrió y arrancó bien la defensa del título

"Qué mal la estoy pasando", gritó alguna vez Gastón Gaudio, dentro de la cancha y en plena acción, y esas palabras quedaron inmortalizadas en el mundo del tenis.
Hoy, El Gato Hartfield, aunque en silencio, sufrió una sensación similar. El misionero no pudo hacer nada ante la potencia de Roger Federer, quien comenzó bien la defensa del título en el Abierto de Australia al derrotarlo por 6-0, 6-3 y 6-0 en apenas 74 minutos de juego.
El suizo, que esta vez no disputó la exhibición previa al primer Grand Slam del año si lo gana, será el primero en conseguirlo de esa forma-, mostró más de lo mismo, que no es poco: solidez desde el fondo de la cancha, un saque prácticamente inquebrantable -Hartfield tuvo una chance de quebrar en el primer game del partido-, poco y nada en errores no forzados (14) y una cantidad 38- de tiros ganadores imposible de contrarrestar.
El misionero lejos estuvo de imitar la performance que había tenido ante el mismo Federer en Roland Garros 2006, cuando perdió por 7-5, 7-6 y 6-2 dándole algún que otro susto. La gran explicación reside en la superficie: mientras el argentino se mueve mejor en las canchas lentas como el polvo de ladrillo, el suizo lo hace mejor en las rápidas, como el novedoso Plexicushion que presenta el Australian Open.
El próximo rival del número uno del mundo será el veterano Fabrice Santoro, el talentoso francés que está dando los últimos pasos en el circuito.