Una asociación internacional expresó serios cuestionamientos a la ministra de Defensa por haber acusado públicamente a los controladores. Denunció que la situación aérea en el país es "muy grave"

Luego de una primera carta en la que había advertido la necesidad de reducir la cantidad de vuelos en el aeropuerto de Ezeiza, debido a las malas condiciones técnicas y presiones laborales a los controladores, la Federación Internacional de Asociaciones de Controladores de Tráfico Aéreo (IFATCA) volvió a enviar un documento al presidente Néstor Kirchner avirtiendo "la muy grave" situación de inseguridad aérea.
La carta firmada por el propio presidente de la asociación Marc Baumgartner afirma que el accionar del Gobierno con respecto a la problemática "es extremadamente desafortunado que, en vez de actuar rápidamente y con decisión para restaurar los servicios de control de tráfico aéreo a un nivel coherente con los estándares internacionales, las autoridades en Argentina han recurrió a una campaña antiética de 'culpa y represalia' contra los controladores de tráfico aéreo".
Asimismo, la acusación tuvo como objetivo a la ministra de Defensa Nilda Garré quien en las últimas semanas reveló públicamente las identidades de los controladores aéreos implicados en los cuasi choques del Aeropuerto de Ezeiza.
En la carta se destaca que la publicación de las identidades de los controladores aéreos es muy peligroso, "ya que en el pasado la publicación de datos personales de individuos ha conducido a trágicas consecuencias"
Desde la Asociación acusan a las autoridades no respetar las normas básicas de la Organización de Aviación Civil Internacional, entre las cuales se ordena la reserva sobre los datos privados.
También la carta destaca como irresponsable la actitud de los funcionarios de relativizar la primera misiva por considerarla una proyección a nivel superior de las denuncias de la asociada local, ACTA.
El Gobierno en muchas oportunidades dejó entrever una sospecha de boicot detrás de las cuasi colisiones, alejando la situación del marco que establece la Asociación que afirma que "es esencial" que los controladores puedan trabajar "en un ambiente seguro, estable y libre de presiones externas".