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24-05-07 | Política

Los candidatos porteños tuvieron un áspero cruce

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Jorge Telerman, Mauricio Macri y Daniel Filmus protagonizaron un duro debate en el que no faltaron las chicanas, los golpes bajos y las calificaciones despectivas. Qué se dijeron y que propuestas dieron

Los candidatos porteños tuvieron un áspero cruce

Macri intentó en todo momento mostrarse como un candidato propositivo, al margen de las discusiones; Telerman apostó siempre a su habilidad discursiva y a resaltar su gestión; y Filmus optó por un rol aguerrido, dispuesto a hacer críticas directas.

El juego a tres bandas llevó a los candidatos a reposicionamientos permanentes, aunque a lo largo del intercambio quedó en evidencia que mientras Macri prefería hablarle al televidente, el objetivo de Filmus era desgastar a Telerman, y la aspiración del jefe de Gobierno era mostrarse por sobre el ministro de Educación.

En todo momento evitaron los golpes bajos, y salvo un par de ocasiones en las que subieron la voz, el trato entre ellos fue cordial, al punto de que en la mayoría de las ocasiones se dirigieron entre sí por sus nombres de pila.

La importancia del cruce entre los tres principales contendientes para las elecciones del 3 de junio quedó marcado desde el principio en la expectativa que generó el debate, y en el más del centenar de personas que lo presenciaron en el estudio del canal de cable TN, incluidos compañeros de fórmula y aspirantes a legislador.

Estuvieron allí los tres candidatos a vicejefe de Gobierno, Gabriela Michetti, Enrique Olivera y Carlos Heller; y los candidatos a legislador porteño Ginés González García, Aníbal Ibarra y Gabriela Cerrutti, entre otros.

Las reglas de juego fueron definidas claramente con anticipación: cuatro bloques divididos por temas (perfil social y productivo; seguridad; educación, salud y transporte; y espacios públicos), cada uno de ellos con un segmento para propuestas y un período de nueve minutos para el debate libre.

En los momentos de propuestas, Macri priorizó la cantidad sobre los detalles: desplegó una batería de iniciativas para resolver problemas de salud, educación y servicios de transporte, sin ahondar demasiado en cuestiones de financiamiento o posibles consecuencias.

Su afición a las propuestas, que acompañó con algún cotillón electoral (afiches en miniaturas, un reloj de arena) le permitió en muchos pasajes fijar la agenda de la discusión.

"¿Quién puede llevar a cabo todas estas transformaciones, los que gobernaron los últimos diez años o esta fuerza nueva que yo integro?", se preguntó Macri, para marcar diferencias.

Cada vez que intervino se dirigió más al televidente que a sus competidores, abonó sus explicaciones con pequeñas historias de gente que cruzó en sus visitas a los barrios y apeló a menciones de lugares de la ciudad para demostrar preocupación social.

El único momento en el que quedó como blanco de las críticas de sus dos oponentes fue cuando se refirió a temas de seguridad, y en particular por su idea para crear un registro de ADN que permita individualizar personas con antecedentes de violación.

En sus intervenciones, Telerman destacó algunas iniciativas de su gestión, como la implementación de una tarjeta magnética para la distribución de partidas sociales, la duplicación de los créditos del Banco Ciudad para las viviendas, y las obras en los espacios públicos, tanto plazas como calles y veredas.

El jefe de Gobierno siempre se mostró como el más hablador y gestual, involucrado en prácticamente todos los cruces, lo que también lo dejó demasiado expuesto frente a las frecuentes discusiones sobre el estado de la ciudad.

"Es evidente que hay cosas que mejorar, pero lo importante es lo que estamos haciendo", fue una de las frases que sintetizó su mensaje. Filmus, en tanto, apeló a las críticas directas a la gestión de Telerman.

Le criticó el déficit de la ciudad, que no haya enviado proyectos para obras de educación presupuestadas, el aumento de los peajes, la convocatoria a un plebiscito sobre la policía porteña y la campaña oficial contra el paco, entre otros temas.

Sólo enfiló contra Macri en temas de seguridad y a la hora de repasar la baja concurrencia del presidente de Boca a las sesiones del Congreso.

También subrayó muchas veces su pertenencia al gobierno nacional, "la transformación generada desde 2003", y la "necesidad de llevar esa transformación a la ciudad". Los golpes más certeros del ministro de Educación los produjo a expensas de Telerman.

Uno de ellos se produjo cuando exhibió una afiche del Gobierno de la Ciudad que incluía como parte de la "gestión Telerman" una obra en la Ribera, que está en el partido bonaerense de Avellaneda.

El otro, cuando leyó declaraciones de Olivera, previas a la alianza del ARI con el jefe de Gobierno, en los que el ex radical marcó en la estrategia de Telerman una "diferencia entre el discurso y la realidad".

Fuente: DyN
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