Un estudio demostró que el 66 por ciento de los bebés nacidos de madres que tomaron bebidas alcohólicas sufrieron malformaciones. Detalles sobre los cuidados que hay que tener en los nueve meses

El Instituto de Investigaciones Pediátricas del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata (IDIP) realizó un sondeo entre noviembre de 2004 y marzo de 2006. Analizó a los niños 48 horas después de su nacimiento y los relacionó con el consumo de sus madres.
La médica Silvina Morales, integrante del centro, explicó: "Realizamos un estudio en el que comparamos recién nacidos, hijos de mujeres que habían hecho un consumo leve de bebidas alcohólicas durante el embarazo, con bebés de mujeres que no habían bebido alcohol. Encontramos que entre los niños del primer grupo había mayor número de malformaciones leves y más casos de baja vitalidad al nacer que en los chicos del grupo no expuesto al alcohol."
Los resultados, que fueron publicados en la revista Pediatric Research, demostraron que el 66 por ciento de los bebés de madres que ingirieron etanol durante el embarazo sufrieron malformaciones faciales leves. Esta cifra fue comparada con el 16 por ciento de los hijos de las que no lo consumieron.
"A las células no les hace bien crecer en un medio que contenga etanol. El feto es especialmente frágil en el primer trimestre de gestación, que es cuando se forman órganos y sistemas. Por ello aconsejamos que las mujeres que sospechan que pueden estar embarazadas, o que buscan estarlo, suspendan el consumo de todas las bebidas alcohólicas, aseguró la especialista.
El estudio estuvo centrado en las madres que consumieron leves cantidades de alcohol y el efecto del etanol. Se descartaron para el sondeo aquellas mujeres con antecedentes familiares de malformaciones genéticas, fumadoras, drogadictas y alcohólicas, según informó el diario La Nación.
El análisis demostró que los bebés que fueron expuestos al etanol durante la gestación presentaron mayores posibilidades de tener una baja vitalidad al nacer.