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11-03-07 | Negocios

"El dólar alto favorece el desarrollo industrial"

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Uno de los empresarios más poderosos del país, Carlos Pedro Blaquier, defendió el modelo económico, marcando sus diferencias con la dirigencia rural argentina. Advirtió que los economistas “nunca mostraron olfato político”, en alusión a Roberto Lavagna

"El dólar alto favorece el desarrollo industrial"

Blaquier no sólo elogia los acuerdos de precios como metodología para combatir la inflación, sino que asegura que no se trata de un control sino de “precios acordados”. Polémico, el titular y principal accionista del Grupo Ledesma se muestra a favor de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, y asegura que sin la intervención del Banco Central el dólar estaría 25% más bajo.

–¿Podemos hablar de la actualidad política?
–No soy político ni expreso mis ideas políticas actuales públicamente. Las expreso en el cuarto oscuro cada vez que voto.

–¿Qué piensa de la actual política económica?
–Creo que es muy buena, como surge del crecimiento que estamos viviendo. Hace cuatro años consecutivos que la economía argentina tiene un crecimiento cercano a 9% anual, lo que hace más de un siglo que no ocurría.

–Ledesma S.A. empresa que usted preside, es una fuerte exportadora agropecuaria. ¿Qué opina sobre el impuesto a las exportaciones?
–La política del Banco Central, mantiene el dólar 25% más caro que lo que estaría si el BCRA no interviniese. Las retenciones a las exportaciones al agro oscilan alrededor de ese nivel. Lo que nos dan con el dólar caro nos lo quitan con las retenciones. Es decir que en definitiva no nos quitan nada. Entiendo que la Sociedad Rural no piensa así, pero éste es mi pensamiento y ellos lo conocen. Por otra parte, el dólar alto favorece el desarrollo industrial.

–¿Qué opina de los controles de precios?
–No son controles de precios, sino precios acordados, salvo cuando se trata de producciones con muchos operadores relativamente pequeños, como es el caso de la producción agropecuaria. Creo que con esta metodología se logró bajar las expectativas inflacionarias. No hay que olvidar la peligrosa situación económica que heredó el presidente Kirchner. Considero que se trata de una política de transición destinada a superar la coyuntura, pero que seguramente será dejada a un lado una vez que la situación termine de normalizarse.

–¿A qué atribuye usted la peligrosa situación económica heredada por el presidente Kirchner?
–La política económica del primer mandato del presidente Menem fue muy buena; tanto es así que en las elecciones presidenciales de 1995 triunfó en primera vuelta. Pero la política de su segundo mandato, implementada por el ministro Roque Fernández, fue muy mala. Generó una profunda recesión y una gran desocupación.

Fernández dilapidó el capital político de Menem, cuyo nivel de consenso cayó muy bajo, y le hizo dejar una herencia económica muy difícil. Fue la que recibió el presidente De la Rúa, que generó protestas populares crecientes y hasta actos de vandalismo, lo que provocó su renuncia. Después de los breves interinatos de Puerta, Rodríguez Saá y Caamaño, la Asamblea Legislativa designó como presidente a Duhalde. Refiero estas cosas para poner de manifiesto cómo la anarquía política se había adueñado de nuestro país a raíz del descalabro económico provocado por el ministro Roque Fernández. Aunque Duhalde mejoró un poco las cosas a partir del gran desbarajuste que recibió, le dejó a Kirchner una situación económica peligrosa.

–¿Entonces usted es partidario de la convertibilidad que rigió durante la primera presidencia de Menem?
–Creo que fue un buen sistema para salir de la gran inflación reinante, pero como no se redujo el déficit fiscal, continuó el creciente endeudamiento externo para financiarlo, por lo que la convertibilidad terminó por estallar. De todos modos, un sistema monetario con tipo de cambio rígido, como fue la convertibilidad, no es bueno para aplicar en períodos prolongados. Como durante la convertibilidad el Estado tomaba la mayor parte del crédito disponible en el país para contribuir a la financiación del déficit fiscal, quedaba muy poco para el sector privado y a tasas prohibitivas.

–Pero usted acaba de decir que la política económica del primer mandato de Menem fue buena…
–Fue muy buena como etapa inicial, pero debió de haber sido sucedida por una etapa de eliminación del déficit fiscal para evitar que crezca el endeudamiento.

–¿Usted lo conoce al presidente Kirchner?
–Cuando yo era vicepresidente de la Bolsa de Comercio, su presidente, mi amigo Julio Werthein, me lo presentó en un acto al que asistió el presidente Kirchner. Es la única vez que lo vi.
 
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