16 de Octubre
Martes 27 de Febrero de 2007
Imprimir
Enviar a un amigo
Reducir tipografía
Aumentar tipografía
ajustar tamaño
Alertas en tu celular
A tres décadas del debut de Diego con la albiceleste

Con apenas 16 años, el más grande ingresó al campo de juego por primera vez con esa camiseta, nada menos que en la Bombonera, en un amistoso en el que a Selección Nacional goleó a Hungría. Un momento de refundación para el fútbol mundial
En el mismo escenario que luego se convirtió en su segundo hogar, la tarde del 27 de febrero de 1977 comenzó un idilio que sería una de las pasiones más desenfrenadas de la historia del fútbol argentino: el romance entre Diego Maradona y la selección nacional.

La Bombonera sirvió hace 30 años --que se cumplirán hoy-- para que con solo 16 años, tres meses y 28 días, un juvenil Diego saltara al campo de juego por primera vez con la selección mayor del fútbol argentino.

Sólo hacia cuatro meses que había debutado en la primera división de Argentinos Juniors, cuando en el segundo tiempo de un partido amistoso ante Hungría, el entrenador César Luis Menotti le ordenó que se preparara para ingresar al campo de juego.

El público, que ya estaba extasiado por la goleada de los "albicelestes" que ganaron aquel choque 5 a 1, se preparó para ser partícipe de un momento histórico que se materializó a los 24 minutos del segundo tiempo cuando ingreso por Leopoldo Jacinto Luque.

Con sus rulos al viento, Diego entró a la cancha con el número 16 en su espalda y en las primeras jugadas demostró su picardía, habilidad y coraje. Construyó un par de paredes con Julio Ricardo Villa, el dueño en ese partido de la casaca número "Diez", que el "Pelusa" miró de reojo y se prometió algún día vestir.

"Entre y diviértase", fueron las precisas indicaciones del "Flaco" Menotti, quien fue testigo junto a las 60 mil almas que colmaban la cancha de Boca de los primeros mimos entre Diego y la celeste y blanca. Cuando muchos creían que Diego sería un jugador ya del equipo de Menotti, este prefirió que se convirtiera en el líder de los juveniles y si bien era convocado a entrenamientos de la mayor no volvió a jugar hasta un año y dos meses después.

Eso sucedió ya en la cuenta regresiva de cara al Mundial de Argentina 1978, cuando ingresó también en el segundo tiempo ante la República de Irlanda, en un partido que Argentina jugó en la cancha de Boca en abril de ese año y ganó 3 a 1.

No sería ese el tiempo del "Diez" en el seleccionado mayor, más aún cuando quince días antes del inicio del Mundial sufrió una de las peores decepciones al quedar marginado de la lista de los 22 jugadores que fueron luego campeones del mundo.

En esa oportunidad, Diego, con 17 años, sufrió el primer desengaño, que ya se sabe, con el primer amor es una espina que duele casi toda la vida. Sin embargo, la pasión ya se había desatado, a partir de 1979 se convirtió en el dueño exclusivo de la camiseta número diez y comenzó a tejer el idilio eterno que continuó inalterable, --a pesar de suspensiones y momentos duros-- hasta el 26 de junio de 1994, cuando en Boston, durante el Mundial de Estados Unidos, jugó su último partido ante Nigeria.

Las estadísticas son contundentes 106 partidos jugados, 52 ganados, 32 empatados y 22 perdidos; 37 goles, cuatro mundiales disputados, un título (México 1986), un subcampeonato (Italia 1990), en un amor para toda la vida.

Los fotogramas se suceden como un carrusel de imágenes infinitas, y allí esta la propia historia de una generación de hinchas que tomaron como propio el ascenso y la caída del ídolo. La melena del debut, la expulsión (única en la selección) ante Brasil en el Mundial de 1982; la mano de Dios, el gol m s hermoso de la historia; la Copa del Mundo; la puteada a los italianos en 1990; el festejo del gol desaforado en Estados Unidos 1994; la asistente m‚dica llev ndolo de la mano en su último partido y su llanto en la despedida en la cancha de Boca, en 2001. "La pelota no se mancha", dijo aquella tarde con la voz entre cortada en la mítica Bombonera al termino del partido homenaje que el fútbol argentino aún le debe.

Fuente: NA
COMUNIDAD Compartir
 
delicio.us
Google Bookmark
Technorati
Barrapunto
Neodiario
Twitthis
 
Meneame
Yahoo My Web
Fresqui
Flenk
Enchilame
MySpace