El cordobés que dirige al seleccionado brasileño de básquet dejó en claro su posición, aunque aclaró: "Me debo profesionalmente a Brasil". El martes, uno de los dos equipos pasará a los cuartos de final del Mundial de Turquía

"Es cierto que me hubiese gustado no enfrentarme con la Argentina, sobre todo por las vivencias que tuve con ese grupo", dijo Rubén Magnano, el entrenador argentino que logró el oro Olímpico en Atenas 2004 y que hoy está en la vereda menos esperada: Brasil. Sin embargo, el cordobés dejó en claro que quiere ganar el partido. "Me debo profesionalmente a Brasil", admitió.
"Cuando me cruzo con los muchachos argentinos dicen que me ven raro, seguramente me cargan por la vestimenta. Hay una buena relación y me parece que de ambos lados hay sensaciones extrañas. Son las vicisitudes del deporte", contó Magnano, que enfrentará a Argentina por primera vez el próximo martes, en búsqueda de un boleto a los cuartos de final del Mundial.
El historial entre ambos equipos es muy parejo. Los números marcan una leve diferencia a favor de los brasileños, que sobre un total de 63 partidos ganaron 33 con 30 victorias del lado "albiceleste". En Mundiales, la historia marca un favoritismo argentino. La selección nacional se impuso en las Copas del Mundo de 1950, 1998 y 2002, mientras que el país vecino salió airoso en 1967.