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Cada vez se cuestiona más a las cadenas de comida rápida por el uso de ingredientes dudosos en sus productos. Ahora tiene que ver con algo que la mayoría de la gente consideraría saludable: las pechugas de pollo a la parrilla.

Yo soy uno de los impulsores. Los productores de CBC Marketplace, un programa televisivo de investigación, me contactaron para examinar los ingredientes de las pechugas de pollo que se servían en los establecimientos de comida rápida.

Además del sodio, ese componente tan común en la nutrición, había ingredientes sobre los cuales los productores no habían oído nunca antes: los aditivos de fosfato. Y están en los pollos de los lugares de comida rápida.

Recuerda mis palabras porque los aditivos de fosfato serán las grasas transgénicas del futuro, estarán presentes en muchos de nuestros alimentos y, seguramente, se prohíba a causa de su impacto negativo en la salud.

¿Qué son los aditivos de fosfato?

El fósforo es un mineral que se encuentra, de forma natural, en productos lácteos, nueces, huevos y aves de corral. Necesitamos fósforo en nuestra dieta, sobre todo para la salud ósea y otras funciones como la producción de proteínas que ayudan al cuerpo a almacenar energía.

A través de compuestos de fosfato, este mineral también se puede añadir en alimentos y bebidas. Los aditivos ayudan a que los productos horneados aumenten de tamaño, actúan como emulsionantes en el queso procesado y la sopa enlatada y añaden sabor a las bebidas cola y color a las papas fritas congeladas. También se pueden agregar a la carne, a las aves y a los mariscos para que las proteínas absorban más agua, lo que hace que estos productos sean más jugosos después de la congelación y el recalentamiento.

Olga Naidenko, consejera científica del Grupo de Trabajo Ambiental de Estados Unidos, ha mostrado su preocupación por la presencia de estas sustancias en todos los productos envasados, lo que ha provocado que el estadounidense consuma, de media, más fósforo de lo recomendado.

Mientras que el 40% o el 60% del fósforo natural que se encuentra en los alimentos es absorbido por el cuerpo, los aditivos de fosfato están diseñados para que sean absorbidos un 90%, según un estudio del Centro Nacional para la Información de la Biotecnología.

Parece posible que estamos recibiendo demasiado fósforo. ¿Cuál es el riesgo?

Según Megan McSeveney, responsable de prensa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, cualquier tipo de aditivo de fosfato "considerado por la FDA es seguro para su uso en los alimentos".

Pero no todos los expertos están conformes.

De acuerdo al Grupo de Trabajo Ambiental, el impacto de estos minerales debe suponer una "preocupación moderada", ya que la investigación se basa en asociaciones y no en relaciones de causa y efecto.

Para algunos especialistas en fosfato, el vínculo con los riesgos para la salud es suficiente como para limitar el uso de estos aditivos. La dietista Lisa Gutekunst también forma parte de otro grupo de estudio que ha investigado el impacto de los aditivos de fosfato en nuestra salud.

(iStock)
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"En mi lápida probablemente dirán: 'Los fosfatos son malos para ti'. Yo soy una de esas personas que afirman que los aditivos de fosfato no son buenos para la gente en general, no solo para los que tienen problemas renales", admite.

Si hacemos un repaso a la literatura científica, los vínculos entre la ingesta de demasiado fósforo y los resultados negativos de la salud son difíciles de ignorar.

Las asociaciones entre una mayor ingesta de fósforo, o una mayor concentración de fosfato en sangre, y un incremento de la mortalidad se encuentran no solo en los enfermos renales crónicos sino también en la población en general.

(Shutterstock)
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Los niveles altos de fosfato en sangre están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, problemas de calcio y endurecimiento de las arterias en el corazón, incluso en los hombres jóvenes con buen estado de salud.

En el estudio de Framingham Offspring, los niveles altos de fosfato en sangre sirvieron para predecir ataques cardíacos.

Otras investigaciones han relacionado una mayor ingesta de fósforo con un impacto negativo en la salud ósea.