(Robert Galbraith/Reuters)
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San Francisco – Hace cuatro años, Facebook gastó más de USD 150 millones en una aplicación gratuita utilizada por millones de usuarios.

Hoy, esa aplicación llamada Onavo, se ha convertido en un arma poco conocida en la estrategia de expansión masiva de Facebook, ayudando al gigante de las redes sociales a determinar qué es lo que está ganando popularidad entre los consumidores. Esto permite diseñar o modificar algunas funciones de sus propios productos, según cinco personas familiarizadas con la compañía, pero que quieren guardar el anonimato.

La app Onavo, técnicamente denominada Onavo Protect, es lo que se conoce como una red privada virtual. Eso quiere decir que disfraza el tráfico de los usuarios de teléfonos inteligente mientras navegan por Internet y utilizan aplicaciones. Aunque se anuncia a los usuarios que esa es una forma de "mantenerte a ti y a tus datos seguros", Facebook es capaz de obtener información detallada sobre lo que los consumidores están haciendo cuando no están utilizando las aplicaciones de la compañía, que incluye WhatsApp e Instagram.

(Reuters)
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La tecnología muestra hasta qué punto está dispuesto a ir Facebook como parte de su agresiva estrategia para llegar a nuevas áreas, más allá de las redes sociales. También es una manera de actuar rápidamente y así limitar las características más exitosas de las aplicaciones de las empresas rivales. Recientemente Facebook hizo eso replicando un elemento clave de Snapchat. También lo ha hecho respecto a otras muchas empresas, como una reciente herramienta de recaudación de fondos en línea, entrega de alimentos, encuentros fuera de Internet y la función "En este día", que muestra imágenes de usuarios de Facebook de lo que hicieron ese mismo día en años anteriores.

Nadie ha dicho que lo que Facebook está haciendo sea ilegal. Pero dos docenas de inversionistas y empresarios de alto nivel sugieren que esta práctica está teniendo un impacto muy profundo en la innovación de Silicon Valley. Según ellos, se está creando un fuerte desincentivo para los inversores para poner dinero en las nuevas empresas y en la creación de productos que Facebook podría copiar.

"Es lo que hicimos en Microsoft", comenta Scott Sandell, socio gerente de la firma de capital riesgo New Enterprise Associates, que, a su vez, fue jefe de producto de Microsoft Windows 95 hasta 1995. El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó un caso contra la empresa en 1998. "Siempre que veíamos una amenaza, la atacábamos", recuerda.

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La compañía de Mark Zuckerberg declinó hacer comentarios pero señaló que aproximadamente 100 millones de aplicaciones y empresas utilizan las herramientas de desarrollo de Facebook o tienen una página en la misma plataforma que dirige a las instalaciones de la aplicaciones.

La inquietud sobre la influencia de Facebook se produce cuando el equilibrio de poder en Silicon Valley se ha ido alejando de las empresas emergentes y ha ido a parar a cuatro compañías dominantes: Facebook, Apple, Amazon.com y Google.

Con sus tiendas de aplicaciones, Apple y Google –que recientemente recibió una multa de USD 2,700 millones por parte de la Unión Europea por un caso de competencia- son los vigilantes de millones de nuevos negocios. El 43 por ciento de los ingresos de los negocios minoristas fluye a través de Amazon, según la firma de investigación de mercado Slice Intelligence (El director ejecutivo de Amazon, Jeffrey P. Bezos, es propietario de The Washington Post). Facebook cuenta con un tercio de la población mundial en su base mensual de usuarios.

Instgram Stories copió las características de Snapchat y tuvo un crecimiento meteórico (Archivo)
Instgram Stories copió las características de Snapchat y tuvo un crecimiento meteórico (Archivo)

"El predominio de estas compañías está ahogando al mundo de las startups" afirma Roger McNamee, un inversionista de Google y Facebook y fundador de la firma de inversión Elevation Partners. "Ayudé a crear un monstruo y lo lamento", confiesa.

Muchos en Silicon Valley aseguran que la copia es un juego justo, argumentando que es intrínseco a la competencia y a la historia de los negocios en Estados Unidos. Mientras que algunos académicos han comenzado a cuestionar si es necesario que haya nuevas reglas para limitar el poder de los gigantes de la tecnología, casi nadie en Silicon Valley considera que Facebook deba ser regulado y señalan que la postura de la compañía obliga a los mejores empresarios a ser más creativos. Otros señalan que la empresa de Zuckerberg es muy buena en copias, pero también comete muchos errores, lo que permite el acceso de otros.

"Pueden predecir el futuro tanto como yo, y no pueden estar seguros al ciento por ciento", comenta Peter Pham, cofundador del startup Science en Los Angeles.

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Los inversores ahora dicen que están ansiosos por invertir en aquellas redes cerradas que creen que Facebook no participará. Por ejemplo, en las aplicaciones sociales dirigidas a distintos grupos (los profesionales de salud, etc) o en las ideas como blockchain, que permitiría a los consumidores transferir su información sin dejar que una gran empresa los utilizara para crear un gran centro de datos.

El uso de Onavo por parte de Facebook se debe, en parte, a la necesidad. Debido a que Google y Apple, por ejemplo, controlan los sistemas operativos de muchas de las aplicaciones, estas empresas tienen acceso a grandes cantidades de información sobre cómo los consumidores utilizan sus aplicaciones. Facebook, en ese sentido, está más limitada.